jueves, 14 de febrero de 2013

Sexo oral (para ellos) Por Lulú Petite

La buena noticia para las lectoras que me regalen un ratito de su atención, es que darle buen sexo oral a un hombre es mucho más fácil que dárselo a una mujer. En estas cuestiones (como en muchas otras), las chicas somos mucho más versátiles (y exigentes). Las chicas somos tan distintas entre nosotras, que lo que a una puede ponerla a ver estrellas, a otra le puede resultar de lo más desagradable. Para nuestra buena suerte y sobre todo para la de ellos, los hombres no son tan quisquillosos.

Prácticamente a todos los hombres les encanta un guagüis. Hay excepciones, claro, pero son rarísimas. La libido masculina, a diferencia de la nuestra, reacciona con mucha mayor velocidad. La mayoría de los caballeros son capaces de pasar de cero a cien en un par de movimientos. Basta con que te le acerques y le digas al oído que se la vas a mamar riquísimo para que ya tengan aquello más firme que un soldadito inglés.

Podrían ser más, pero por lo pronto, dejemos diez recomendaciones para cuando le practicas sexo oral a un hombre:

1) Bien ensalivado no es lo mismo que babeado. No escupas, eso sólo lo hacen en las malas películas porno. Tu saliva debe humedecer el pene, no empaparlo.

2) A mayor profundidad, mejores resultados. No quiero decir que debas graduarte como traga espadas, ni que debas resistir hasta que te saque lagrimitas y te provoque arcadas, pero entre más a fondo puedas meter su pene en tu boca, más lo vas a entusiasmar. Si de plano no puedes, pon tus dedos rodeando la base del pene hasta el punto en el que tu garganta aguante, creará la ilusión de profundidad.

3) ¡Cuidado con los dientes! Dicen que una fantasía de todo hombre es que se las chupe una chimuela. No creo que sea cierto. Lo que sí es verdad, es que los dientes son los cuchillos que la naturaleza nos puso en la boca y lo último que un chavo quiere cerca de su hombría son cuchillos. Los puedes usar, si lo disfruta, para dar mordiditas sexys, pero siempre cuida que los dientes no raspen el pene. Cúbrelos con los labios, es fácil, justamente se trata de hacer como que estás chimuela.

4) Movimientos. Con el pene en tu boca hay tres movimientos que, bien coordinados, pueden mandar al cielo a cualquier hombre. Primero el cabeceo. Mueve la cabeza de adelante hacia atrás, con un ritmo que vaya de menos a más. Segundo, succiona suavemente. No cómo si trataras de sacarle la última gota a tu refresco con un popote, sino una succión suave, que vaya al ritmo de tu cabeceo y tercero, usa la lengua. No se trata de que intentes rodearle el pene con la lengua, basta con que la mantengas húmeda y en constante contacto con la piel de su sexo. Le encantará.

5) La mirada. Si algo le excita a un hombre cuando se la están chupando, es ver cómo su pene desaparece en la boca de la chica. Si en ese momento le clavas una mirada a sus ojos, su calentura se va al tope. Tiene un efecto psicológico muy canijo, al mismo tiempo están viendo tu sumisión, pero saben que tienes entre los dientes el pedazo más querido de su cuerpo ¿Quién es en ese momento tiene el poder?

6) Los compadres. El pene no viene solo. Por feos, apestosos y arrumbados que parezcan, los hombres adoran a sus pelotas tanto como al soldadito. Si durante la chupada, se te escapa por ahí algún lengüetazo, te metes uno a la boca, se los acaricias con las uñitas o al menos les haces entender que los estás tomando en cuenta, tendrás muchos puntos extra.

7) El olor. Reconozcámoslo, los genitales están en el lugar menos ventilado del cuerpo y, por si fuera poco, la zona de recreo es al mismo tiempo la zona de desagüe. Es natural que muchas veces tenga mal olor. Esa realidad inhibe una gran cantidad de buenas intenciones. Si te llega a pasar, la solución es muy sencilla, haz que una ducha sea parte del juego sexual. Lávale o que se lave sus bisagras y, entonces sí, a merendar se ha dicho.

8) Respiración. Una obviedad que no deja de ser importante. Respira por la nariz.

9) Los detalles. Como en todo lo que se hace en la vida, lo mejor de un platillo está en los condimentos. Si quieres darle el mejor sexo oral de su vida, la sazón está en las otras cosas que haces al chupársela, además del mete-saca por la boca.

Lamer el tronco del pene como si fuera un heladito puede encantarle. La parte más sensible es el frenillo, esa especie de costura que tienen en la parte posterior de su sexo. Lámela y. al llegar al glande, succiona. Puedes pasear la lengua por el glande, pero algunos hombres lo tienen muy sensible, si ves que se retuerce no lo está disfrutando. Ayúdate con la mano. Chupar puede ser cansado, si tienes que detenerte a tomar un respiro, puedes seguir masturbando con tu mano.

10) El “after”. Una vez que se vino, haz un anillo con tus dedos índice y pulgar y colócalo en la base del pene, apretando jala hacia arriba. Cuando llegues al glande, veras que se hincha un poco. Apriétalo sin lastimar, lo sorprenderás y le darás un bonus que te agradecerá enormemente.

Combina estos diez consejos y tendrás muy feliz al hombre en tu cama (y en tu boca).