sábado, 13 de abril de 2013

¿Me preguntas por qué viajo? por Lulù Petite

¿Me preguntas por qué viajo corazón? ¿Prefieres la respuesta ruda o la técnica? La ruda vendría siendo porque quiero y porque puedo. Ultimadamente, si me llaman de diferentes lugares invitándome a que los visite, pues yo agarro caminito ¿no?

Ahora que si es de cuates y no me estás pidiendo cuentas de lo que hago, he de admitir que cuando siento ganas de tomar distancia y ponerme a pensar, agarro una maleta, meto mi maquillaje, zapatos, un par de putivestidos, lubricante, una pijama calientita, mi cobijita de viaje y muchos condones, subo mi itinerario a internet y me voy a buscar la chuleta por los caminos de México. Después de todo, igual se coge en el Distrito Federal que en cualquier otra parte de la república, sin embargo, francamente es más una manera de darme un respiro que una estrategia de mercadeo.

Viajar en camión tiene su encanto. Son horas de soledad muy productiva. Principalmente porque no tengo a dónde escapar ni nada que me distraiga. Una vez que el autobús está andando sólo puedo hacer cinco cosas, todas de provecho: dormir, ver una película en la pantallita del camión, pensar, escribir o masturbarme.

Ya te he contado que siempre me subo al camión con una cobijita. La llevo para el frío, pero francamente, cuando quiero conciliar el sueño, con mucha discreción pongo los deditos entre mis piernas y me toco hasta provocar los temblores me ayuden a tener un viaje y un sueño placentero.
Ahora voy escribiendo en un tramo precioso de la carretera Veracruz-México. Regresando a casa después de una gira larga y divertida. Estuve en Guadalajara, Monterrey, Tuxtla Gutiérrez, Coatzacoalcos y Veracruz. Fue una de esas giras maratónicas y regresé cansada, pero me ha servido mucho para pensar las cosas.

En Guadalajara vi a Canceriano ¿Ya te he contado de él? Es uno de los chavos que participan en el foro del que te he hablado. Nos conocimos hace tiempo y, ahora que fui a Guadalajara coincidió que él estaba allí. Ya sabes cómo dice el dicho: Él era fuego, yo estopa, llega el diablo y sopla.

Nos vimos en la noche, en un motel muy cómodo y bien ubicado. Había sido un día cansado. Guadalajara es una ciudad hermosa, pero laberíntica y como el servicio de taxis es caro, si vas a andar todo el día del tingo al tango sale mejor rentar un coche. Eso sí, como no conozco, con el tráfico pesado debo ser muy cuidadosa para no perderme. El caso es que fui a comer, cerca de la Minerva, unas deliciosas quesadillas de camarón, pero al regresar di vuelta en la calle equivocada y volver a agarrar el rumbo fue toda una odisea. Llegué tarde a una cita y perdí otra por tener que recorrer toda mi agenda.

Como a las ocho de la noche vi a Canceriano. Se hospedó en una villa. Les dicen villas a las habitaciones con garaje. Ese tipo de villas tienen su emoción. Parte del ritual del sexo de paga sucede entre el momento en que el cliente llama a la chava y el segundo en el que ella toca a su puerta. En las villas ese momento sucede cuando oprimo el botoncito con el que se abre el garaje: “Crush… crush… crush…” La maquinaria de la puerta hace un ruido que alerta el ánimo del cliente para que sepa que la diversión está por comenzar. Yo rodeo el coche y escucho los pasos de él sobre mí, acercándose a la puerta para recibirme. Es inevitable que en las escaleras, los tacones anuncien que voy subiendo.
-Hola ¿Puedo pasar?- Le pregunté cuando me recibió. Es un hombre atractivo, de mirada pícara y modales caballerosos. Acaba de ducharse. Siempre es más rico hacerle el amor a un hombre recién salido de la regadera. Según yo soy buena fisonomista y él ya me había dicho que nos conocíamos, pero no sé, era como si lo viera por primera vez. De todos modos, fue una magnífica “segunda” primera impresión.

-Claro guapa, pasa.

Dejé mis cosas y volví a él para acercarme a su cuerpo. Nos abrazamos. Sentí sus manos tibias y gentiles, hacerme caricias. Me rodeó con sus brazos y comenzó a besarme. Eran besos cachondos y pacientes en mi cuello, en mis hombros, en mi cara. Le di le espalda para agarrarme el cabello con una liga y él se me acercó por detrás dejándome sentirlo. Me encanta percibir la emoción de un hombre que me va a coger. Volvió a besar mi cuello y mi nuca, apretó mis senos con sus manos. Lo hacía bien.
Canceriano es uno de los integrantes del foro donde a veces participo. No te creas, es difícil escribir en el foro. Principalmente porque hay personalidades muy encontradas y lo mismo te pueden tratar maravillosamente que hacerte pedazos. Hay que saber manejarse con precaución y tomar con buen humor cuando alguien trata de molestarte. He de admitir que en el foro he encontrado más amigos que clientes, de allí he conocido a chavos a toda madre. Le tengo cariño.

-Ayúdame con el vestido- Le pedí y él bajó el cierre de mi espalda, para irme desnudando conforme la tela llegaba al piso. Liberó mi sostén y comenzó a acariciar mis pezones duros y entusiastas. Volteé de nuevo y lo miré fijamente. Algo en su expresión me pareció de lo más atractivo. Me sentía cachonda y con ganas de hacerlo gozar. Le sostuve la mirada, me colgué de su cuello y levantando un poco la cara le robé un beso nada inocente.