sábado, 8 de junio de 2013

Todo tiene que ver con sexo por Lulù Petite

A veces parece que todo en la vida tiene que ver con sexo. Estoy acostumbrada, de eso he vivido toda mi edad adulta. Hace unas horas atendí a un señor. No era especialmente guapo, de hecho, era más feo que insultar a los símbolos patrios, pero cogía riquísimo. Simplemente me tocaba y se movía de maneras que me hicieron disfrutar tremendamente su compañía sexual. Fue una grata sorpresa.

Y es que voy a decirte una verdad incómoda: Aunque todos le echan muchísimas ganitas, no todos los hombres son buenos en la cama. A veces me pregunto por qué no enseñan estas cosas en la escuela. El sexo es tan importante para la vida. Nos la pasamos día y noche pensando en eso: Sexo, sexo, sexo, sexo. Lo vemos por todas partes, lo deseamos, lo buscamos, vivimos para conseguirlo, hay quien paga por tenerlo. A veces le da sentido a nuestras vidas y nos hace felices, entonces ¿Por qué es menos importante que aprender matemáticas, lengua o ciencias? ¿Por qué no en algún momento de la vida nos enseña cómo funciona el cuerpo femenino y cómo el masculino? ¿Cómo hacer feliz a nuestra pareja en la cama? ¿Cómo disfrutar de nuestra propia sexualidad?

Voy a olvidarme por un momento de los que me han cogido pagándome. Después de todos ellos pagan para disfrutar, no para que yo disfrute. Pensando sólo en los chavos con los que he andado por amor o calentura, sin mediar mi oficio, puedo asegurar que hay algunos que me han hecho sentir riquísimo y otros que lamentablemente han sido experiencias sexuales desastrosas.

Lo peor es que muchos no lo saben. Tuve un novio muy guapo y divertido, con quien hace poco me reencontré. Platicamos, fuimos a comer y me llevó a mi depa. Me preguntó si podía subir. Quería coger. De inmediato le dije que eso no iba a suceder. Que no haría el amor conmigo nunca más. Yo siempre he sido muy franca, lo curioso es que él no me pudo creer que la razón por la que no quería sea porque es malísimo en la cama. Tal vez el peor sexo que he tenido en mi vida. No quise ofenderlo, pero traté de no dejarlo vivir en el engaño.

Para él hacerme el amor era encuerarme, dejárseme caer encima bombeando su miembro dentro de mí como si fuera una lucha de panzazos y agarrar mis pechos como si quisiera sintonizar con mis pezones una estación de radio de Australia.

Lo curioso es que, tal vez por lo inusual de mi franqueza, se negaba a creer ser malo en la cama. Según él, después de mí ha estado con muchas y ninguna se ha quejado. Si lo ha hecho con ellas igual que conmigo, mi querido ex probablemente ha sido testigo de una cadena de orgasmos fingidos.
¿Por qué las mujeres fingimos orgasmos? Supongo que no queremos hacerlos sentir mal, provocar un trauma del que no puedan recuperarse.

Callar está mal ¿Cómo entender que el sexo es comunicación? El orgasmo es de quien lo trabaja y si una chica no dice que no lo está teniendo, seguirá así forever. Hay muchos hombres malos pa’l catre y las razones son muchas y muy variadas, en cambio, los que sí son buenos en la cama tienen dos cualidades fáciles de aprender: 1) saben comunicarse y 2) conocen el cuerpo de una mujer.

Seguramente tú eres de los buenos y sabes coger. Pero por si las moscas, te dejo tres consejos muy sencillos por los que puedes comenzar para hacerte todo un fabricante de orgasmos genuinos:

Primero: Tómate tu tiempo. El mejor sexo se cocina a fuego lento. Tócala por todo el cuerpo, una y otra vez. Deja que ella te vaya pidiendo, pero los lugares seguros, son espalda, nalgas y piernas. Se siente rico y casi nadie tiene cosquillas allí. Combina manos y labios para este juego previo. Entrenamiento: Cómprate una mascota, un perro o un gatito. Acarícialo diario hasta que se quede dormido.

Segundo: Besa. El beso es la puerta del sexo. Un mal beso y el resto es un desastre. Lo primordial es cuidar el aliento. No es lo mismo besar una sonrisa mentolada que una de alcantarilla. La higiene es fundamental (bucal y corporal). Mírala a los ojos, ciérralos antes de besar y no seas brusco. Entrenamiento: Cómprate un Danonino y cómetelo. Antes tira la cucharita. El vasito debe quedar muy limpio (Para el sexo oral este entrenamiento es maravilloso).

Tercero: Pregunta. Toda mujer es distinta y reacciona de manera diferente a cada estímulo, a cada caricia, a cada estilo de hacer el amor. A cada una nos gusta algo en particular y todas queremos decirlo, guiarte, pero no nos animamos. Pregunta. Entrenamiento: Sal con tu coche a un lugar que no conozcas y en vez de dar vueltas como loco por tres horas, baja la ventanilla de tu coche y pregunta. Verás que llegas más rápido.

No es todo, pero es algo para comenzar ¿No?