sábado, 22 de febrero de 2014

MI VECINITA

Por fin había decidido salirme de casa de mis padres, tenía un trabajo modesto y estudiaba por las noches, por lo que busqué un departamento cerca de la escuela y afortunadamente encontré uno acorde a mis posibilidades, tal vez no era el mejor barrio ni la mejor colonia, pero tenia lo que necesitaba, así que no dudé en rentarlo e iniciar una nueva etapa de mi vida.


Pasaron los primeros días sin ninguna novedad y poco a poco fui conociendo a los demás inquilinos del edificio, la mayoría vivían solos, excepto una pareja que vivía en la planta baja. Mi departamento era uno de los dos que estaban en el último piso y no fue sino hasta la segunda semana que conocí a mi vecina, una mujer morena de unos 30 años con un cuerpo realmente hermoso, cintura estrecha y unas nalguitas impresionantes, aunque sin duda alguna sus labios eran lo más atractivo. En esa ocasión me sonrió cuando coincidimos en los lavaderos de la azotea y no pude evitar un gesto de admiración al verla vistiendo un shortcito y una camiseta sumamente ajustada y bajo la cual estaba seguro no usaba nada más.

- Hola… buenos días… ¿eres el nuevo, verdad? - me saludó dándose cuenta de la impresión que me había causado.

- Hola… buenos días… sí, soy el que acaba de ocupar el departamento 11… me llamo Samuel – le respondí extendiendo la mano para saludarla.

- Pues mucho gusto, yo soy tu vecina de junto, la del 12 y me llamo Mónica – respondió ella mientras acomodaba la ropa en el lavadero de junto para estrechar mi mano.

Yo ya casi había terminado de lavar mi ropa, sólo me faltaba tenderla.

- Oye, que bonitos calzones – me dijo ella mientras veía mi ropa interior colgando.

- ¿Cómo?... ah… sí, gracias – le dije sintiendo como se me subía la sangre al rostro por la pena.

- ¿Quieres que te ayude a tender tu ropa? – le pregunté tratando recuperar la compostura.

- Sí, claro… comienza con esta – me dijo pasándome la que ya había lavado y entre la que se encontraban sus calzoncitos.

Yo comencé a tender primero todo lo demás, tratando de hacer tiempo para no sacar sus calzoncitos pero fue inevitable cuando ella me dijo:

- Cuelga primero los calzones, esos se secan más rápido…

- Claro… - le respondí titubeando y sacando una de las diminutas prendas.

No podía evitar mirarla de reojo mientras ella seguía lavando. Imaginaba la manera en que se vería con cada uno de sus calzoncitos ajustados a su cuerpo y en consecuencia comencé a tener una erección.

Seguimos platicando un rato mientras terminaba de lavar.

- Listo, acabé… ¿ya desayunaste? – me preguntó y moví la cabeza en sentido afirmativo – vamos, te invito a tomar un café en mi depa.

Bajamos y ya en su depa la plática se hizo entretenida y se tornó un poco más personal.

- ¿Tienes novia? – me interrogó.

- No, por el momento no… ¿y Tú?

- Pues novia no, pero tengo novio… jajaja – respondió y ambos soltamos la carcajada.

- Que afortunado al tener una novia tan linda – le dije.

- Pues la verdad sí… jijiji – rió y añadió – lo malo es que viaja mucho y nos vemos poco.

- ¿Cómo? ¿A poco te deja solita mucho tiempo? – le pregunté buscando más información.

- A veces, pero cuando nos vemos, vaya que recuperamos el tiempo perdido… Tú sabes – y me guiñó el ojo de manera pícara, pero yo me hice el ingenuo.

- ¿A qué te refieres?

- Tú sabes… sexo – me respondió con una sonrisa de oreja a oreja.

- Ah ya entiendo… debe ser muy bueno en la cama – le dije y de manera inconsciente la comencé imaginar en plena acción.

- Uyyyy buenísimo… además de que… - interrumpió la frase de golpe.

- ¿Además de que?

- Pues digamos que él no podría usar unos calzoncitos tan pequeños como los tuyos jajaja – y rió nuevamente con picardía.

- Ah… ya entiendo… está muy gordo – respondí sabiendo de antemano que no se refería a eso.

- No… no es eso… cómo crees… me refiero a… - guardó silencio y respirando profundo añadió – pues a que está muy bien dotado.

- ¿Muy bien dotado? – repetí en tono de duda pero con gran curiosidad y ella sólo sonrió.

- Sí, pero mejor cambiemos el tema porque ya me está dando "calor" – sugirió ella y así lo hicimos.

Hablamos de muchas cosas irrelevantes pero fue tan agradable que nos cayó la tarde y como ya estaba algo nublado subimos por la ropa, primero bajamos la de ella y después me ayudó a bajar la mía, y cuando extendió uno de mis bikinis volvió a decir – no, si mi novio se pone algo así, lo revienta.

- Ya, no exageres… - le dije sintiéndome un poco mal por la comparación.

- Disculpa el comentario, lo que pasa es que en lo personal me gustan los hombres que usan calzoncitos como estos, creo que lucen muy sexys, pero en verdad, mi novio la tiene enorme y su vergota simplemente no cabría aqui – me explicó sonrojándose de inmediato y se despidió.

Pasaron varios días antes de que volviera a ver a mi vecinita y casualmente fue un día que llegué tarde de la escuela. El único departamento con luz encendida era el de ella. Estaba a punto de tocar a su puerta cuando escuché la voz de un hombre en el interior, era evidente que estaba con alguien así que me metí a mi departamento. Estaba cansado, así que casi de inmediato me fui a la cama, pero antes de conciliar el sueño escuché algunos ruidos que provenían del otro lado de la pared, puse atención y pegando la oreja a la pared pude distinguir la voz de mi vecinita, pero mas que palabras, lo que se escuchaban eran gemidos y los rechinidos de la cama. Era evidente que estaba cogiendo y que lo estaba gozando. Preferí taparme la cabeza con la almohada para dejar de oir aquello y me quedé dormido. Claro que no pude evitar tener sueños eróticos en los que mi vecina era la protagonista e imaginaba diferentes personalidades de su novio, pero siempre era un hombre con un pene enorme.

Por la mañana me desperté temprano para lavar mi ropa y ella subió cuando ya la estaba tendiendo. Pero no subió sola, la acompañaba un hombre moreno, como de 35 años, totalmente rapado, de complexión atlética, con algunos tatuajes y mucho mas alto que Yo.

- Hola Samuel… ¿cómo estás? – me saludó ella y me presentó a su novio – mira él es Domingo, mi novio, del que ya te había platicado.

- Hola… mucho gusto – le extendí la mano y sentí un fuerte apretón.

- Hola, mucho gusto… así que Tú eres el vecino de los calzones chiquitos – me dijo sonriendo y buscando en el tendedero esas prendas.

- Pues sí, creo que sí – le respondí sintiendo su mirada penetrante.

- Olvidé el jabón, regreso en un momento – dijo ella y por unos momentos nos quedamos solos.

- ¿Eres gay? – me preguntó mientras se aproximaba a mi, poniéndome nervioso.

- Eh… este… ¿Por qué lo dices? – respondí tratando de evitar responder, pues en mi interior sabía que no sólo me gustaban las mujeres, sino que también sentía una debilidad por los hombres varoniles.

- Yo soy bisexual y me he cogido a varios chavitos como Tú – me dijo mientras su mano izquierda acariciaba mi trasero y añadió – chavitos con nalguitas ricas, que usan ese tipo de calzones y que les encanta la verga.

- Yo… también soy bi… - le respondí mientras sentía cómo repegaba su paquete contra mis nalguitas y me besaba el cuello.

- Creo que nos vamos a llevar muy bien – me susurró al oído mientras se separaba de mi al escuchar que su novia subía las escaleras.

- Oye Samy, te quiero pedir un favor – me dijo ella.

- Claro, dime de que se trata y si puedo lo haré con gusto – le respondí viendo como su novio la abrazaba por atrás como lo había hecho conmigo minutos antes.

- Es que Domingo se tiene que ir al rato y quisiéramos aprovechar… ya sabes… pero tengo que lavar mi ropa y… - la interrumpió su novio.

- Lo que queremos es ver si puedes lavarnos la ropa… claro que te pagaría – dijo él – y lo mío sería sólo este short, la playera y los calzones.

Lo dudé por unos instantes pero acepté. Sólo bajé con él para que me diera su ropa mientras ella iba remojando la otra. En cuanto entramos al depa, él se quitó toda la ropa mostrándose completamente desnudo ante mi.

- ¿Te gusta lo que ves? – me dijo mientras se aproximaba a mi y añadió – si quieres dale una mamadita rápida.

Realmente me había impresionado. Así que no me lo tuvo que decir dos veces, me arrodillé y me apoderé de aquel descomunal miembro. Era verdad lo que decía mi vecinita, esa polla no cabría en mis calzoncitos. Le dí unas chupadas y me salí con su ropa.

Me puse a lavar sin dejar de pensar en esa pareja. Ambos eran muy cachondos y sumamente atractivos. El sólo imaginar lo que estarían haciendo me excitaba. Así que en cuanto terminé de lavar me fui a mi cuarto para ver si podía escuchar algo. Pero era imposible, prácticamente sólo se oía el rechinido de la cama. Toda la mañana se la pasaron cogiendo y yo me la pasé masturbándome hasta que al medio día tocó a mi puerta mi vecinita.

- Oye, crees que ya esté seca la ropa de Domingo… porque ya se tiene que ir – me preguntó ella.

- Yo creo que si… Déjame voy a ver y ahorita les llevo la ropa – y subí por la ropa, la cual afortunadamente ya estaba seca.

- Aquí ya está toda – le dije en la puerta a Mónica.

- A ver, dile que pase – gritó desde adentro Domingo.

- Ya lo oiste… sólo disculpa que ande encuerado – me dijo ella un poco apenada.

- Pásame los calzones para no andar de exhibicionista – dijo él mostrando con orgullo su descomunal pene mientras le daba sus bóxers para que se los pusiera – listo, asi ya no se les antoja… jejeje

- Bueno, ya me voy – les dije pero él me detuvo.

- No, espérate, aquí está lo que te debemos por la lavada – me dijo mientras me daba un sobre con dinero.

- No, cómo creen… si fue un favor – le dije pero él insistió.

- Anda, acéptalo… me dijo Moni que trabajas y estudias la prepa, así que seguro no te hará mal – me dijo mientras lo metía en la bolsita trasera de mi short y aprovechaba para acariciarme ligeramente.

- Bueno, la pizza ya debe estar por llegar, así que quédate a comer con nosotros – me invitó Mónica y casi en ese instante llegó el de repartidor.

Me quedé a comer y en cuanto terminamos, él se despidió y se marchó.

- ¿Cómo viste a mi novio? – me interrogó ella.

- Pues se ve que es buena onda – le dije evitando entrar en mayor detalle.

- ¿Y ahora ya me crees lo que te dije sobre que está muy bien dotado?

- Sí, me di cuenta… pero creo que es un poco exhibicionista.

- Pues sí, pero a poco no lo harías si tuvieras "algo" así – me dijo sonriendo – además de que lo sabe usar muy bien…

Me despedí de mi vecinita y subí por mi ropa. En mi cabeza sólo estaba la imagen de ese enorme pene y la idea de que me hicieran gozar con él. Pero no había quedado en nada con Domingo y pensé que seguramente lo que me había dicho y lo que habíamos hecho se debía a un momento de calentura, así que me preparé para acostarme. Fue justo cuando me quité el short que se cayó el sobre que me había dado, lo abrí y saqué el dinero pero entre los billetes había una tarjeta de presentación y atrás unas palabras que decían: "Quiero romperte el culito. Llámame el lunes a las 12."

La tarde del domingo y la mañana del lunes se me hicieron eternas. Por mi mente cruzaban todo tipo de ideas, algunas incluso muy contradictorias. Pensaba en Mónica y sentía que la estaba traicionando, aunque claro, tenía poco de conocerla, pero además ella también me gustaba. Por otro lado estaba mi gusto por los hombres, conocía el placer que me podían dar, pero había decidido alejarme de ellos y ahora se presentaba de nuevo un hombre que me excitaba al grado de desearlo dentro de mi. Pero al final venía a mi mente ese hermoso pene que poseía Domingo, lo había palpado, lo imaginaba en plena erección y todas las dudas desaparecían.

- Hola… ¿Domingo?... Soy Samuel, el vecino de… - lo saludé por el auricular.

- Hola Samuel, que bueno que me llamaste… ¿Qué opinas de mi propuesta? – me interrumpió e interrogó sin mayor preámbulo.

- Este… pues… sí, me interesa mucho… pero Mónica – le respondí dubitativo.

- Por ella no te preocupes… no tiene por que enterarse… y a ti sólo te quiero para coger ¿entiendes? – me explicó.

- ¿Cómo? – respondí sorprendido por esa explicación.

- Sí, mira te lo digo directo para que no te vayas a hacer ilusiones… ¿Cómo ves? – me preguntó haciéndome dudar. No es que yo quisiera una relación con ese hombre, pero lo había dicho tan directo que me había asustado un poco - ¿entonces que dices? ¿sigues ahí? ¿me vas a dejar que te rompa el culo, nene?

- Sí – le respondí sin pensar.

- Así me gusta, verás que lo vamos a pasar bien rico ¿a qué hora te caigo en el depa? – me preguntó haciéndome dudar nuevamente, ¿acaso lo íbamos a hacer a unos metros de su novia?, eso era peligroso, pero él pareció leerme el pensamiento y añadió – no te preocupes por Mónica, le toca el turno de la noche en el hospital y sale hasta mañana en la noche.

- Ah… yo llego como a las 10… - le respondí ya menos confundido.

- Bueno, pues ahí te caigo, nene... – me dijo y nos despedimos.

La última clase se me hizo eterna, no me podía ni concentrar pensando en Domingo. Salí corriendo de la escuela para estar listo cuando llegara Domingo, pero él ya estaba frente a la puerta de mi depa cuando llegué.

- Hola nene, vamos a entrar – me dijo mientras me abrazaba por la espalda.

- Shht… silencio… Ya estamos adentro, ponte cómodo ¿quieres una cerveza? – le dije.

- Claro nene… mira, te traje esto y me gustaría que te lo pusieras para mi – me dijo dándome una bolsa.

- ¡¡¡Qué padre!!! – exclamé sin poder evitarlo al descubrir en la bolsa unos shorts muy sexys, unos que había visto en un aparador y me habían fascinado – Gracias, pero como supiste que me…

- No digas nada… ese es mi secreto… anda póntelos y modélalos para mi – me dijo palmeándome las nalgas.

Me metí a la recámara y de inmediato me desvestí para ponerme ese shortcito que tanto me había gustado. Me quedaba justo a la medida, marcaba mis nalguitas a la perfección y también mi paquete. Me miré al espejo y me sentí muy sexy. Me dispuse a salir y al abrir la puerta de la recámara me quedé sin aliento. Ahí estaba él, completamente desnudo, sonriendo y mostrando orgulloso su enorme miembro.

- Pero que bien te quedó… te ves riquísimo, nene…creo que lo vamos a pasar muy bien – me dijo él aproximándose a mi y ahí se terminaron las palabras.

Me tomó entre sus brazos y sus labios se unieron a los míos. Era un hombre experto y ese beso me prendió aún más. Sus manos me sujetaron firmemente por las nalgas y me levantó para llevarme cargando a la cama. Sus labios y sus manos recorrían todo mi cuerpo. Con gran habilidad me colocó boca abajo y me cubrió con su cuerpo, sentí la presión de su pene contra mis nalguitas y de no traer puesto el shortcito creo que me lo hubiera clavado sin piedad. Me encantaba sentir como restregaba su verga contra mis nalgas mientras me besaba el cuello.

- Quiero que me la mames – me susurró al oido y se giró para quedar boca arriba.

Me arrodillé a su lado y miré extasiado aquel vigoroso pene. Lucía impresionante y mucho más grande que la primera vez que lo había visto. Estaba nervioso y no podía evitar que se notara, por lo que él me animó con una sonrisa y blandiendo su verga. Me recliné y le planté un beso en la cabezota, de inmediato respingó y comencé a lamerla desde la cabeza hasta la base. Con cierta dificultad conseguí meter la mitad en mi boca y él gimió animándome a seguir. Jamás había mamado una verga de esas dimensiones y me encantaba. Pronto una de sus manos comenzó a acariciar mis nalguitas por encima del shortcito así que hice el intento por quitarme esa prenda pero él me lo impidió con una dura palmada en mi trasero.

- Me encantan tus nalguitas… espero que no seas virgen – me dijo.

- No, para nada – le respondí mientras me desprendía de su delicioso miembro.

- ¿Tienes crema o crees aguantarla sólo con salivita? – me dijo sonriendo.

- Creo que mejor con cremita… voy por ella – le dije y fui por el tarro de crema al baño.

En cuanto regresé, él se puso de pie junto a la cama y extendió la mano para que le diera el tarro.

- Arrodíllate aquí en la orilla de la cama, apoya tu cabeza contra esta almohada y déjame el resto a mi – me ordenó y lo obedecí un poco dubitativo.

Sentí sus manos en mis nalgas y su verga contra mi shortcito. Me palmeó varias veces haciéndome gemir un poco. Entonces me bajó el shortcito hasta la mitad de los muslos y me separó las nalguitas. Sentí que había llegado el momento, pero no fue así, lo que sentí fue su aliento y, a continuación, su lengua. Suspiré como pocas veces, esa lengua me taladró el culito una y otra vez.

- Ya papi… ¡cógeme! – le supliqué.

En respuesta sentí unas buenas palmaditas en las nalgas y a continuación sus dedos comenzaron a untarme la crema. De manera repentina me clavó un dedo y volví a gemir, después un segundo dedo se incrustó y me dijo – lo tienes bien apretadito.

- Ya, no me hagas sufrir y rómpeme el culo – le volví a suplicar.

- Bueno, muerde la almohada porque te va a doler y no queremos que los vecinos se enteren ¿o si? – me dijo mientras colocaba la cabezota de su verga contra mi culito, así que mordí la almohada.

Un agudo dolor me hizo dudar y me quise zafar, pero él me afianzó bien por la cintura y volvió a intentarlo. En esta ocasión lo consiguió, fue doloroso pero consiguió meterme la cabezota.

- Mejor ahí le paramos… ayyyy – le dije pero su respuesta fue otro empujón.

- Ya nene, ya te comiste la mitad… - me dijo y me dio otro empujón que me hizo morder la almohada – ah por fin, ya está toda adentro nene.

Metí mi mano entre las piernas para confirmarlo, era cierto, sólo los cojones estaban fuera. Era una sensación deliciosa, podía sentir como palpitaba ese pene en mi interior y él aprovechó para iniciar el mete y saca. El dolor pasó a segundo término, mi culito estaba ardiendo ante las embestidas de aquel formidable pene.

- Ay papi… que rico… - le decía gimiendo.

- Uy nene, me encanta tu culito, está bien apretadito – me decía mientras continuaba el bombeo y aprovechaba para nalguearme sabroso.

Entonces aceleró el ritmo de sus embestidas, era evidente que el desenlace estaba próximo. Nuestros gemidos y el sonido que producían nuestros cuerpos al chocar era lo único que se escuchaba en la habitación. Hacía tiempo que no me cogían así. Y entonces ocurrió, sentí como respingaba su vergota en mis entrañas, bañando mi culito con su leche tibia. Se dejó caer sobre mi, dejando su enorme falo en mi culito.

- Ay papito, que verguiza me diste – le dije dándole un apretoncito a su pene con mi culito – me encanta tenerte dentro de mi.

- Sí, estuvo riquísima pero me tengo que ir, mi esposa me espera – me dijo mientras me sacaba la verga y me subía el shortcito.

- ¿Esposa? – le pregunté de inmediato.

- Sí nene, la dueña de esta vergota que te acabas de comer… - sonrió mientras se metía al baño para limpiarse el pene.

- ¿Y Mónica? ¿no es tu novia? – insistí.

- Pues sí, pero sólo de vez en cuando… así como lo vas a ser Tú… espero que no le vayas a decir nada a Mónica – me dijo ya vestido y sonriendo.

- Bueno, espero que me cojas más seguido que a Mónica – le dije parándome frente a él pero de espaldas.

- Claro nene, estas nalguitas me encantaron… espero que entiendas que sólo nos podemos echar "un palo", porque tengo que llegar a cumplirle a mi mujer – me dijo mientras trataba de apartar mis nalguitas de su paquete.

- ¿Y cuándo me toca de nuevo? – le pregunté acariciándole el paquete.

No me respondió con palabras, me hizo apoyar contra la mesa, se bajó los pantalones, los calzones y me bajó el shortcito. No hubo cachondeo, sólo una vigorosa embestida que me hizo gemir.

- ¡Ahhhh!

- Es lo que querías ¿o no, nene? – me decía mientras me cogía de manera salvaje.

- Ah… sí papi… dámela toda – le dije y así consumamos una deliciosa cogida que me dejó con el culito escurriendo de leche.

Le limpié la verga con la boca y dejé que se marchara. Ese hombre era un macho bien macho. Ahora entendía por que veía tan poco a mi vecina estando tan buena, seguramente lo de los viajes era mentira. Sentía que debía decirle a Mónica, pero cómo decirle sin estar involucrado, porque en mis planes no estaba alejarme de ese semental quien además era detallista y conocía mis gustos ¿Cómo supo que me habían gustado esos shortcitos? En fin, ya era tarde para pensar en todo ello y me habían dejado bien cogido y agotado, así que me fui a descansar.

Llegó el fin de semana y como ya se había hecho costumbre me encontré a Mónica mientras lavaba mi ropa.

- Hola… uy pero que sexy – me saludó mirándome de arriba abajo – ese shortcito no te lo había visto es el que me dijiste que habías visto en donde compras tus calzoncitos.

- Hola… gracias… pues sí es ese… – le dije tomando conciencia hasta ese momento que me había puesto el shortcito que me había regalado Domingo y en ese momento comprendí cómo se había enterado.

- La verdad es que si no tuviera novio ya me hubiera lanzado contigo… – me dijo mientras comenzaba a lavar.

- ¿Y hoy no vino tu novio? – le pregunté mirándola de arriba abajo pero deteniéndome un poco más en su redondo y firme par de nalguitas.

- No, ya sabes… anda de viaje… pero me dijo que si llegaba temprano pasaba a… ya sabes.

Terminamos de lavar y bajamos a su departamento para tomar unas cervezas y charlar un rato. Era una conversación muy trivial pero poco a poco se fue encaminando hacia su novio. Tal vez el alcohol me hizo hacer preguntas mas atrevidas y a ella responderlas haciendo que la conversación se tornara sumamente íntima, pero cuando le pregunté que si le gustaba que su novio se la metiera por detrás ella se quedó callada por unos instantes y soltó la carcajada.

- Claro que no… jamás dejaría que me cogiera por el culo… ¿te imaginas esa vergota entrando por ahí?... ¡Noooooo! – exclamó.

- ¿A poco no te gusta el sexo anal? – la interrogué.

- Pues un poco… pero una verga de ese calibre no está hecha para un culito como el mío… me destrozaría… a ver ¿Tú sí la aguantarías? – me respondió.

- Eehhh… ¿Cómo? ¿A qué te refieres? – le respondí confundido.

- Pues a eso… a que si a ti te gustaría que te metieran una vergota así por el culito – me insistió.

- Pero Yo soy hombre – le respondí de inmediato.

- Y eso qué tiene ¿a poco vas a negar que te gustan los hombres? – me dijo esbozando una sonrisa y pasando su mano por mi pierna.

- ¿Cómo lo sabes? – le pregunté preocupado.

- No lo sabía… pero ahora lo sé… jajaja – se rió y añadió – no te preocupes, no me importa, ni lo voy a andar contando… pero la verdad es que ya lo sospechaba.

- ¿Cómo que ya lo sospechabas? – insistí mas tranquilo.

- Pues varias cosas… eres lindo y no tienes novia, los calzoncitos que usas, esos shortcitos que traes puestos, tu insistencia en preguntar por mi novio, pero sobretodo por la manera en que fijaste tu mirada en su vergota cuando nos llevaste su ropa… casi pensé que te ibas a lanzar sobre él – me explicó.

- ¿Se notó tanto? – le dije bastante sorprendido.

- Pues creo que mi novio con gusto te habría dado entrada si no hubiera estado Yo ahí – me dijo haciendo que tragara saliva.

- ¿Y eso por qué lo dices? – pregunté nuevamente.

- Porque sé de las debilidades de mi novio por los chicos como Tú, alguna vez me la quiso meter por el culo pero no se la aguanté y me confesó que los chicos sí se la aguantaban… y ese día me comentó que se te veían unas nalguitas muy ricas – me respondió haciéndome sudar y añadió – pero no te preocupes, la verdad es que preferiría que te rompiera el culo a ti y no a mi… jajaja.

Reí con ella por unos instantes sin saber que decir. Y entonces se lo confesé.

- Pues ya me lo rompió… jajaja – reí pero ella se calló.

- ¿Lo hizo? – me preguntó sorprendida pero con un tono de molestia notorio.

- Este… pues sí… pero… bueno… - en ese momento pensé que vendría el escándalo.

- ¿O sea que mi novio te metió su enorme vergota y se la aguantaste toda? – preguntó.

- Perdóname… Yo no quería… pero es que la tiene tan gorda… tan… - no sabía que decir.

- Creo que ya va a llover, mejor vamos por la ropa… - me dijo en tono cortante.

Salimos en silencio para recoger la ropa. No dijimos una sola palabra. Me sentí sumamente avergonzado. Bajamos y cada quien se metió a su departamento sin despedirse. Pensé que nunca me volvería a hablar y entonces ocurrió. Llamaron a la puerta y era ella.

- ¿Puedo pasar? – preguntó aún seria.

- Claro, adelante…

- Sabes… lo he estado pensando y creo que no es tu culpa – me dijo – creo que Yo soy la culpable.

- ¿Cómo?

- Sí, la verdad es que Yo le platiqué de ti, le comenté mis sospechas sobre ti sabiendo sus gustos, los presenté y hasta dejé que exhibiera frente a ti su delicioso miembro.

- Pero aún así no debí haber cedido tan fácilmente – respondí.

- Mira, estoy aquí para hacer un trato… - me dijo con una sonrisa maliciosa.

- ¿Un trato? – pregunté confundido.

- Sí, a mi me conviene que él tenga con quien disfrutar del sexo anal porque así no me insistirá más en que sea mi culito quien le aguante semejante vergota… y Tú me caes muy bien... Me caes tan bien que así como él me puso el cuerno contigo, Yo se lo pondré también contigo.

- ¿Cómo? – respondí aún confundido.

Me quedé sorprendido. Estaba atrapado y me agradaba. Ella estaba parada frente a mi a tan sólo unos centímetros. Podía percibir el calor de su cuerpo y no me iba a negar. Así que posé mis manos en su cintura y busqué sus labios. Así la fui llevando hasta la cama y en el camino la fui despojando de su ropa mientras ella se encargaba de la mía. Al llegar a la cama sólo le quedaba puesto un minúsculo calzoncito blanco. Se sentó en la orilla y separó sus piernas. Era una pose sumamente erótica y por unos momentos sólo recorrí su cuerpo con la mirada. No me tuvo que decir nada, yo simplemente me arrodillé entre sus piernas e hice a un lado el húmedo calzoncito para descubrir su coñito. No me pude contener y comencé a mamarle el coñito. Era delicioso y ella lo disfrutaba plenamente, los gemidos de ella comenzaron a llenar la habitación hasta que me ordenó: - ¡¡¡Cógeme!!!.

No lo tuvo que repetir, me acomodé entre sus piernas y pasé un par de veces la cabezota de mi pene por su rajita húmeda y con un vigoroso empujón se la dejé ir hasta el fondo. Ella gimió y yo le saqué la verga sólo para volver a empujarla hasta el fondo. Comencé a cogérmela con verdadera lujuria. Esa mujer me fascinaba, meneaba la cadera de manera impresionante y pronto me hizo venir.

- Ahhh… fue delicioso – le dije mientras me recostaba a su lado.

- ¿Fue? No, nene, apenas es el principio – me respondió mientras se apoderaba de mi verga para iniciar una mamada deliciosa.

Esa caricia volvió a poner en completa erección mi verga en unos cuantos minutos. La acomodé empinadita en la cama y me arrodillé detrás de ella. Era un espectáculo maravilloso ver esas nalguitas redonditas ligeramente separadas, dejando a la vista su coñito y unos centímetros más arriba su culito.

- Anda nene… mi coñito está ansioso… ahhhh – gimió al sentir como la ensartaba por su rajita.

Comencé a bombearla y no pude evitar palmearle las nalguitas varias veces sin que ella protestara. Entonces se me ocurrió avanzar otro poco, pues mientras me la cogía le metí ambos pulgares en al culo. Sólo hubo una ligera protesta pero era evidente que le agradaba, así que comencé a bombear más rápido y a dedear su culito a mayor profundidad. Y cuando más excitados estábamos aproveché para sacar mi verga de su coñito y clavársela en el culo.

- Ayyyyyyyyyy… no, por ahí no… - protestó al sentir como mi verga se abría paso en su estrecho agujerito.

- Tranquila… ya entró toda – le respondí y era cierto, ese culito había recibido toda mi verga sin mayor problema.

Lo que siguió fue una de las cogidas más ricas que he podido disfrutar. Cogerse un culito tan rico como el de mi vecinita era lo más delicioso, lo apretadito que estaba y las deliciosas nalguitas lo hacían único. Me la cogí a un ritmo semilento haciendo que su culito sintiera cada centímetro de mi verga hasta que no pude evitar venirme en su estrecho agujerito.

- ¡Qué cabroncito resultaste! – me dijo mientras descansábamos abrazados en la cama.

- Perdóname pero es que tienes unas nalguitas preciosas… - le respondí acariciando sus nalguitas y dándole un beso en los labios.

Así comencé una nueva etapa que duró varios meses en los que disfruté de las nalguitas de mi vecinita y, por supuesto, de la enorme vergota de su novio.

ANONIMO

sábado, 15 de febrero de 2014

El cabrón de mi vecino

Este relato fue real como la vida misma, me lo conto una gran amiga mía, por lo que cambiare los nombres y lo contare en la situación de la mujer.


Ella se llama Patricia, está casada, alrededor de los 40 años y tiene una hija rubia, ella es delgada con un culito duro y unos pechos pequeños, con unos finos labios y unos ojos azules, con una dulce y bella mirada

El, tiene 38 años, mide 1,72, algo regordete, pero no mucho, soltero, vive solo, ojos marrones y pelo negro

Ya se conocían desde hace tres años

Empieza la historia.

Estaba en casa recogiendo las cosas de la comida y empezando a fregar, cuando de repente me suena el timbre, no tenía ganas de abrir, por lo que decidí no abrir, pero resulta que timbro otra vez, por lo que decidí ir abrir. Mire por la merilla como de costumbre, y vi que era mi vecino de la planta superior.

Venia vestido de militar, lo que me gusta mucho esos trajes. Entonces abri la puerta:

Patricia: Si, dime Carlos

Carlos: mira el otro día, me avisaste tu, hoy te aviso yo, tienes la luz interior del coche encendida

Patricia: Ah gracias.

El se giro para marcharse, y le vi el culito que tenia y con esa ropa que me ponía un mogollón me mordí el labio inferior de la excitación que me estaba produciendo mi vecino. Se giro de golpe para contestarme, y me vio la situación de mis labios.

Carlos: De nada.

Inmediatamente se acerco de nuevo y me pregunta.

Carlos:¿Dónde esta tu hija?

Patricia: Esta en el colegio a las siete tengo que ir a buscarla.

Carlos: ¿Y tu marido?

Patricia: Esta en el trabajo hasta las nueve no viene, estoy yo sola si es lo que quieres saber.

Que acababa de decir, no podía creer lo que había dicho, inmediatamente se acerco a mí, y sus labios estaban ya pegados a los míos, nuestras lenguas estaban en contacto y no se separaban ni un segundo. Cuando me percato, de que nos pueden ver los vecinos.

Lo empuje inmediatamente hacia atrás, llevándose un golpe contra la puerta.

Patrcia: Pasa, voy a tomar el café.

Esa fue la disculpa que le puse, entramos para dentro, y yo me senté para seguir tomando el café, mientras que el sin decirla nada, estaba sacando las botas, no se que pretendía hacer, pero sabia que esto no podía seguir. Me tomo el último sorbo de café y cuando miro para el me dice.

Carlos: Bueno ya veo que te has tomado el café, ahora puta vas a calentar la leche.

No sé como fue, ni como lo consiguió, pero su miembro entro directamente en mi boca. Me estaba forzando con su mano izquierda a que se la chupara, me gustaba esta situación, estaba toda mojada.

A continuación me la saco de la boca, y me beso nuevamente, y agarro la blusa que llevaba puesta y tiro para los dos lados, saltando los botones, por el suelo de la cocina.

Carlos: ¿Donde esta la cama del cornudo de tu marido?

Patricia: Esta por aquí

Le cogí la mano, la excitación y el morbo que me estaba produciendo eso era mucho, estaba completamente mojada, mi cabeza me decía que no pero mi conejito me decía, que si. Llegamos a la habitación, y me tiro a la cama, me desabrocho el pantalón y me la saco, no se lo pensó ni dos veces.

Metió su cabeza entre mis piernas, y se puso a comerme el conejito, moviendo el tanga a su antojo, tuve un orgasmo, que grite de placer, no podía creer que el cabrón de mi vecino, me pusiera tan caliente

Carlos: que puta eres, estas toda mojada.

Patricia: Si cabrón, es la ropa que llevas puesta lo que me pone así

Carlos: A si, zorra, pues tranquila que no se acabo

Siguió comiéndome mi conejito, estaba gozando de lo lindo, ya tenía ganas de sentir aquel miembro dentro de mi conejito, como lo hacia el hijo puta pero …

Carlos: Puta, cuantas veces te dieron por el culo

Patricia: Ninguna

Carlos: Así me gusta, que lo reservaras para mi

Patricia: noooo

Hizo caso omiso a mi petición, me giro de un golpe, y me mando un escupitajo a mi ano, para lubricarlo, me movía, para impedírselo, pero era inútil, por lo que me da una bofetada en el culo, lo que me produjo dolor

Carlos: estate quieta puta, no te resista, porque te va a ser peor, por eso que disfruta

Sus palabras me convencieron, no se porque, pero me deje hacer estuvo lubricándolo con sus dedos, al menos durante diez minutos, y cuando ya estaba listo me dice.

Carlos: Bueno puta ya esta, vamos a meter esto aquí dentro

Patricia: Con cuidado por favor

El se rio, pero ni caso, me metió la mitad de su miembro de un golpe, lo que hizo que me produjera dolor o placer, no se, pero me estaba gustando. Empezó un movimiento pausado que me estaba gustando mucho, y cuando vio que me estaba gustando y el placer era mayor, empujo con fuerza metiendo toda su miembro de mi. Hizo un movimiento de vaivén continuo y suave.

Carlos: Veo que te gusta puta

Patricia: Si cabrón, para ser la primera vez que me dan por culo si que me gusta.

Saco su miembro de mi culo y me levanto de la cama , me cogió por el pelo con fuerza y tirándome de el me llevo al pasillo nuevamente

Patricia: ¿Qué haces cabrón?

Carlos: cállate puta aquí nadie te mando que hablaras. Ponte de cuclillas

Me mando ponerme de cuclillas en medio del pasillo, cosa que me sorprendió. Se acercó a mi y me dice

Carlos: Chúpamela zorra, que me tengo que ir mas tarde, vendré y prepárame la cena que voy a cenar con el cornudo de tu marido

Me puse a chupársela, con muchas ganas estaba deseosa, de sentir eso en mi conejito

Patricia: ¿ Quiero que me la metas cabrón en mi conejito?

Carlos: Pero que zorra eres; pues te vas ha quedar con las ganas, después cuando cene ya te daré el postre

Se corrió en mi boca, haciéndome que me lo tragara todo, y a continuación se va por la botas a la cocina, se las pone, y se dirige a la puerta de entrada, y me dice.

Carlos: Vendré a las nueve a cenar, y quiero verte con falda y sin tanga ni braga por debajo.

Yo le dije con la cabeza que si, y no me salió ni una sola palabra, cogió la puerta y se marcho.

juanmamotero

sábado, 8 de febrero de 2014

FRENTE FRIO POR LULU PETITE

No sé si viene un invierno duro. Lo que sí sé es que con la entrada de los frentes fríos de la semana pasada, despertar y salir de las cobijas es una proeza. Especialmente cuando estás sepultada por unos cinco kilogramos de mullidas y calientitas cobijas y en posición de cucharita, con las piernas trenzadas de un hombre con el que te sientes a gusto.
 
Abrí los ojos y me sentí tan cómoda que volví a cerrarlos. Trato de ser disciplinada. Habitualmente me despierto muy temprano, pasaditas las seis de la mañana, es un hábito que me hice en la escuela y que no quiero perder.
 
Saco a pasear a mis perritos, me doy un baño, voy al gimnasio, tomo un desayuno saludable, vuelvo a bañarme y, sólo entonces, empiezo a arreglarme para que comience mi día laboral, ya sabes, atender llamadas.
 
Eso sí, cuando el mundo está tan frío que nomás falta ver pingüinos, la dudas un poco, pero si como dije, además estás bien acompañada, mandas al carajo la disciplina.
 
Estábamos acostados de lado, yo viendo hacia mi ventana, él acoplado a mí, como cucharitas. De pronto, entre el sueño y la vigilia, sentí su miembro enorme rozar mis nalgas sobre mi pijama.
No sabía si Iván ya había despertado, o simplemente era una de esas erecciones mañaneras con las que reciben muchos hombres un nuevo día. Sentía su respiración en mi oreja, calientita, rítmica y la caricia traviesa de ese falo duro en mi trasero. Me restregué un poco.
 
Él reaccionó de inmediato. No sé si lo desperté con mi movimiento de cadera o ya lo estaba y trataba de calarme, el caso es que le di un arrimón que no dejaba lugar a dudas de que le estaba pidiendo pelea.
Él se sacó su miembro y, por encima de mi pijama, lo metió entre mis muslos y comenzó a moverse lentamente mientras me besaba el cuello, los hombros y murmuraba cosas cachondas a mi oído. Me tenía rodeada con sus brazos, jugando con mis pezones entre sus dedos, apretando la curvatura de mis senos, metiendo su mano por debajo de la blusa de mi pijama, acariciándome el vientre, poniéndome la piel chinita.
 
Su falo, moviéndose sobre la franela de mi pijama, me estaba haciendo lubricar copiosamente.
-Estás empapada- Me dijo
 
-¡Métemela!- Ordené pasándole un preservativo que tenía en el buró dispuesto para esas emergencias.
Después del sexo nos quedamos un buen rato en la cama, acurrucados, calientitos, besándonos, sintiéndonos. Me habría quedado así todo el día, pero él tenía que ir a su oficina.
Preparé algo de desayunar mientras se duchaba. Cuando se fue a su oficina, encendí mi celular de trabajo y me metí a la regadera.
Atendí a mi primer cliente poco después del mediodía. Era un hombre con poco más de cincuenta años, pero con el cabello tupido de canas prematuras, entretejidas con su pelo negro, le daban un tono gris claro muy atractivo.
 
Mientras me hacía el amor me quedó claro que el hombre traía unas tremendas ganas de coger. Lo hacía con urgencia, como un adolescente primerizo. Buscando, tocando, besando, restregando. Sexo desesperado. Apenas le puse el condón, me la dejó ir, él arrodillado a la orilla de la cama, yo acostada con la mirada al techo, recibí su penetración apremiante, jalándome de la cintura, moviéndose rápido, sentí entrar y salir su erección palpitante, hasta que ahogó un grito y se vació en el preservativo. Como si lo hubieran fulminado, se dejó caer de espaldas a un lado mío, con la mirada perdida en el techo y respirando agotadamente con una sonrisa en sus labios.
 
-¡Wow!- Dijo -Estuvo de lujo. Hacía meses que no cogía- remató.
A veces pregunto, otras no. En esta ocasión no me pareció sensato preguntar la causa de su ayuno. Razones puede haber muchas, y parte de mi chamba es escucharlas si el cliente quiere contarlas, pero no tratar de averiguarlo. Una buena parte de la razón de que nuestros clientes pagan lo que cobramos las prostitutas de lujo, es que somos una suerte de terapeutas no acreditadas. Escuchamos sin juzgar, siempre poniéndonos del lado del cliente. Parte de eso es saber cuándo no hacer preguntas.
El cliente tenía prisa, así que como se vino, se fue: rapidito. Yo me quedé en el cuarto dándome la ducha de rigor después de atender a un cliente. Estaba en eso cuando me llegó un mensaje de texto a mi celular, era de David.
 
“No sabía cómo decirte, pero quiero que sepas que sí sé con qué nombre te anuncias para tu trabajo y que he leído lo que escribes. Sólo quería que estuvieras enterada”.
No sé si fue el tan sonado frente frío o la sorpresa, pero en ese momento sentí un estremecimiento que me heló.
-¡Ay güey!- pensé

sábado, 1 de febrero de 2014

Abordada en el centro comercial

Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Ante todo perdonarme por privaros del tiempo de publicación, de esos momentos tan satisfactorios como placentero para mí como para vosotros. También me tenéis que perdonar por sí algunas de mis confidencias, os habéis manchado llevados por el ímpetu de mis vivencias.


Bueno no esperéis que os diga como soy, edad, fisco o religión pues bien sabéis como soy… para aquellos que ignoréis como soy solo tenéis que pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado más por falta de pereza que de tiempo (donde muestro fotos mías), este es susanabix-misconfidencias.blogspot.com. Sabéis dicen de mí "que soy una cabeza loca", que voy por la vida avasallando aprovechándome de lo que no es mío y degustando lo ajeno (Joder, ya sabéis a que me refiero. No me considero una ONG pero solo pretendo que me satisfagan… aunque para ello, os salgáis con la vuestra y salgáis más satisfechos de lo que pretendo. Sabéis lo que siempre me ha gustado y lo que siempre he deseado, que mi vida privada es mía… y es mi vida privada, no me gusta que ningún gilipollas me llame la atención por la calle, aunque hayamos follados hace horas… no se si me entendéis.

Hola ante todo os debo de pedir disculpas por mi tardanza a la hora de publicar y aún más, aquellas pocas veces por no decir escasas en la que me conecto vía Chat por el Hotmail no os respondo, pero debéis comprenderme pues sois tantos como emails a leer y la vedad, aún no he aprendido a dividirme. En todas y cada una de mis confesiones siempre quiero... deseo es la palabra, narraros mis experiencias de manera que la podías vivir tan intensa como yo la he disfrutado. Quizás no lo plasme tan bien como desearía o aún no haya logrado implicaros, pues cuando intentó inmortalizar esos momentos intentó recordar cada minuto. Por lo que pienso donde puse mi mano derecha y donde se encontraba la izquierda, sí en esos momentos me acariciaban aquí o me magreaban allá o como y por donde me penetraban, no se sí me explicado lo suficiente para que me podías comprender. Se que aún debo de aprender y reconozco que las críticas no las llevó bien, pero no es que no quiera ayuda sino que debo de ser yo... quién comprenda donde y como corregirme.

Bueno queridos amigos pues más que lectores os considero amigos, aún más a todos aquellos que me han mandado su emails a modo de agradecimiento. Se que deseáis una cita... que digo un encuentro, pero debéis saber que no es que no quiera, sino que sois demasiados y aunque no me niego a una bacanal... no es mi gusto sin conoceros. Me gustaría que en vuestros emails me digáis de donde sois y hacer posible vuestro número de móvil, tranquí no soy de esas que no dejan de llamar y aún menos llaman a la primera. Sabéis esto que os voy a confesar me ocurrió hace algunos meses... motivo mas que evidente por lo que no me gusta ser parada por "lectores" o conocidos de paso de mis satisfacciones. Bueno continuo, lo que os voy a narrar me ocurrió tal día como hoy sábado (bueno cuando está confesión la publiqué... ignoro el tiempo que habrá transcurrido). Bueno no me enrollare más que lo necesario, por lo que no detallare lo echó durante ese día hasta ese momento... vale. No os mencionare su nombre más por que su pareja también es lectora mía y es más fácil, coger a un mentiroso que a un cojo (un dicho de aquí... del sur). Como os he comentado previamente este echó me ocurrió un sábado por la tarde, lo recuerdo bien por el echo que os voy a narrar. Os debo mentar que estaba en el centro comercial los Arcos, después de haber dejado el coche en el aparcamiento subterráneo.

Recuerdo que entre en varias tiendas incluida en el Hipercor, donde no sólo me compré algunas ropitas, colonia o zapatos. Tras salir me encamine hacia las escaleras mecánicas con la idea de entrar en “MARI PAZ” una tienda de zapatos, tras salir camine por la segunda planta hasta plantarme en los escaparate de Massimo Dutti, donde no sólo me gusto una camisa para mi sino que también para mi novio. Tras haber dado un par de vuelta por la tienda, sentí como tras sujetarme por el brazo tiraron de mi. Obviamente pensé que se trataba de algún conocido, tras girarme... inicialmente no le reconocí y eso que este, no dejaba de hablar de aquella vez. Recuerdo que le tuve que mentar que venia acompañada y que esta persona estaba en el corte Ingles, mentándome el de igual manera... que su mujer también. Tras conversar un rato amigablemente y ante mi actitud distante me sugerio el poder ir a un sitio mas intimo. Os admito que inicialmente no me gusto... que fuera abordada en pleno centro comercial, pero poco a poco y ante su conversación y por no dar la nota... cambié.

Recuerdo que me comentó que lo siguiera, tras caminar por detrás de este hasta adentrarse en el pasillo que da a los servicios y oficinas de dicho centro. Me sugirió la idea de entrar en los servicios de caballeros más por ser los aconsejable (pues un chico ante tal escena no monta un numerito como nosotras, que más parece que ha habido un crimen). Tras entrar en los servicios primero a modo de cerciorarse que no había "moros en la costa" (que no había nadie, que después algún que otro me comentáis que no me entiende), me hizo entrar sugiriéndome entrar en el habitáculo de minusválido. Más por que me mencionó que habiendo otro fuera, era lo más prudente ya que antes utilizarán ese. Tras cerrar la puerta tras de si al tiempo que me miraba y me adulaba... fue quitándose su chaquetón, invitándome a hacer lo mismo. Sabéis recuerdo que cuando comencé a quitarme mi chaqueta, le mente que echara el pestillo en el caso que no lo hubiera echado, mientras este me respondía con un "si... si..." e intentando ayudarme, acto que rehusé más bien por que se solita.

Recuerdo como al tiempo que se acercó a mi... me hizo retroceder hasta topar mis nalgas contra el lavabo, acto seguido mientras que una de sus manos la poso sobre mi mejilla con la otra apartaba mis cabellos de mi cara. Continuando por posar sus cálidos labios sobre los míos y comenzar a besarnos, sentí su lengua recorrer mis encías hasta atrapar la mía. Notaba sus manos inquietas más cuando me quito primero mi suéter, continuando por desabrochar mi sujetador y echarlo sobre el lavabo. Continúo por colocar sus manos sobre mis senos, comenzándolos a acariciar... que digo a magrearlos... uuummm. No os negaré que no me gustará pues me estaría mintiendo a mi misma, tras inclinar su cabeza de modo de introducirla entre mis pechos, dirigió su boca primero a uno para luego continuar con el otro, sintiendo como me los besaba mientras los acariciaba... como se los introducía casi en su totalidad dentro de su boca, mientras su lengua jugueteaba con mis pezones... ooohhh. Sentir como esa hábil lengua lamía y relamía mis pechos hizo que mis pezones se endurecieran aun más, acabando este por mordisquearlos hasta enrojecérmelos de dolor... mmmuuu.

Recuerdo que mientras su boca y lengua se encargaban de mis pechos... ni caí en la cuenta de sus manos, las cuales sentí como se deslizaban por mi espalda hasta llegar a mis nalgas. Comenzó a acariciar mis glúteos... mentando los duros que los tengo, me los agarraba con la amplitud de sus manos... una a cada glúteo... ooohhh. Creo recordar que entre sonidos de cisternas, murmullos de conversaciones escuché el bajar de la cremallera... obviamente de mi falda, la cual cayó al suelo. Aun recuerdo como tras separarse... retrocedió varios pasos, mentando la visión mas hermosa tenia ante sus ojos pues me mentaba verme con mayor amplitud, acto seguido soltó un sonido a modo de satisfacción... mmmuuu, quizás la visión de tenerme semi desnuda era de su agradó. A pesar de estar aún con mis braguitas, mis medias de ligas y esas fabulosas botas de caña alta tipo mosquetero (os miento como son más por los cortitos, son de esas que sobre pasa las rodillas unos 10 centímetros... quizás 15).

Aunque lo mandé bajar las voz más por que no quería que nos descubrieran... imaginarnos la vergüenza y el bochorno. Se abalanzó nuevamente a mis pechos... besando y mordisqueándomelos, hasta que el mismo tacto me dolían. Mientras sus manos abandonaban una vez más mis senos, deslizándolas hasta mi cintura y tras toparse con el elástico... bordeo este hasta mi ingle... mmmuuu. Sigo, sin llegar a quitármela introdujo sus manos por dentro de está hasta notar las palmas de sus manos sobre mis glúteos... mmmuuu, comenzó a acariciar mis nalgas que digo yo... a amasarlos nuevamente, mientras sentía como sus dedos se introducía entre mis glúteos y recorría desde el inició de mis nalgas hasta el pubis... mmmuuu. No quise quedarme atrás, por lo que hacia rato que amasaba su miembro por encima de su pantalón sintiendo su dureza... uuummm.

Recuerdo como en ocasiones escuchábamos el aporrear en la puerta seguido de un "está ocupado"... sin llegar a girar el pomo, obviamente con rapidez este respondía. Mientras que una de sus manos magreaba mis nalgas y la otra dilatada mis orificios... ooohhh, bajé la cremallera de su pantalón... entre abrí la bragueta e introduje mi mano en el interior, me tope con sus calzoncillos que obviamente bordee. Tras echar a un lado la tela con cuidado de no tirar de sus vellos... cogí su miembro, comencé a magrearlo primero en su interior hasta notar que por espacio necesitaba liberarlo... aunque era obvio que también por las dimensión. Tras cogérsela bien por su tronco y con la ayuda de mi otra mano... se la saqué, comencé a deslizar mi mano a lo largo de su tronco desde la base de sus genitales hasta su grande... uuummm.

Recuerdo como entre suplicas me pedía que se la chupara pues según el..."soy la mejor", no dejaba de mentarme que está me pertenece y que haga con ella lo que quisiera... o mejor dicho "lo que mejor se hacer". Mientras desabotone su camisa y termine por quitársela, continuando por mordisquear sus pezones hasta enrojecerse y endurecerse. Bien sabía que le duele... pero me encanta que un hombre aúlla de dolor (Joder, no sólo tienen que aullar de placer, además no puedo evitarlo). Mientras desciendo desde sus pezones hasta su ombligo y término en su pelvis al tiempo que me arrodillo, cojo su miembro y tras levantarla, le paso la lengua hasta llegar a sus genitales los cuales chupo. Mientras alzó la vista... observo como este muestra en su rostro satisfacción, sus ojos cerrados y sus labios cerrados más a modo de morderse... evitando delatarnos. Sus manos en mi nuca evita que me retiré mientras me acaricia... mmmuuu. Acto seguido vuelvo a lamer su tronco hasta su grande, donde tras restregarla contra mis labios no sólo la beso sino la trato como sí fuera un cucurucho... mmmuuu.

Tras un algo más de un cuarto de hora de hacerle sufrir... abro la boca todo lo posible, llegando incluso a sentir molestias en las comisuras. Comienzo a tragarme su polla hasta sentirla golpear mis amígdalas, llegué a sentir arcadas no por esto último sino que cuando quise sacarla este lo evitó. Acto seguido y mientras se la agarró comienzo a sacar hasta llegar a sus grande mientras mi lengua... talla su carne. Tras sacarme su polla de la boca a modo de comenzar a chuparsela... me mienta pues según el, tal trato no se la daría a un extrañó... me había podido olvidar. Obviamente no caí... sois tantos, pero esta mediría unos 18 cm y un muy buen grosor, tras cogérsela bien por su tronco y recorrer mi mano toda su maleza, la dirigia una y otra vez hacia mis labios a modo de humedecer aun mas su grande... mmmuuu.

Recuerdo que en una de esas ocasiones dirigí una de mis manos hacia mi entre pierna, acabando por descender hasta mi coñito y no veáis lo mojada que estaba, trague su polla hasta donde me dejo mis arcadas... uuummm. Estaba de lo más metía en mi "papel" cuando de forma inesperada... la puerta de abrió. No se como... miento, lo se... pero no comprendo al menos no me entra en la cabeza, como que la puerta se abrió... obviamente, este no había echado pestillo alguno. Os debo sin mentar que tras abrirse la puerta... apareció un chico, el cual tras entrar ni se percato al menos nos dio a entender de nuestra presencia. Incluso no llegó ni a cerrar aún puerta del todo, cuando anonadado se dio cuenta de nuestro numerito.

Recuerdo su primera impresión pues con rostro de sorpresa apenas a tino a decir palabra, aunque lo cierto es que no sabría deciros quién de los tres estaba más sorprendido en esos momentos... os lo juro, aunque creo que ese fue este chico pues su rostro era de incrédulo ante tal escena... se quedo petrificado. Mi “amante de turno” por suerte reaccionó, mentando a este que cerrara la puerta... pues había corriente (Joder, suerte la nuestra que no había nadie más). Mentó a este que entrará con rapidez y que tras cerrar la puerta... echara el pestillo, mentándole que entraba frió. Lo que más me sorprendió fue que sí pedirme opinión alguna, mentó a este "que sí quería participar” pues sí era así... que se aligerara.

A medida que este se acercaba a nosotros se fue bajando pantalones continuando por su bóxer, tras cogerla con la mano me la puso delante de mi rostro... hombre después del descaro de uno y el ofrecimiento del otro. No le iba a ser ese feo a este chico... si cual no tenia culpa alguna, aunque tampoco iba a desaprovechar, por lo que tras cogersela primero se la limpie con una toallita húmeda que siempre dejo a mano y acto seguido me la lleve a la boca y comencé a chuparsela. Imaginaros el momento mientras masturbaba una... me comía la otra. Tras sonar el móvil a modo de toque por parte del primero, me hizo ponerme de pie e inclinarme sobre la taza del wc, tras colocarse detrás... coloco su grande en mi entrada vaginal y tras presionar... siiiiiiiiiiii, me la introdujo. Comenzó a penetrarme primero muy despacio haciéndome gozar, continúo al compás de la melodía de su móvil, acelerando cuando este más pesado se ponía y como resultado me hizo alcanzar un estupendo orgasmo.

Mientras que al inoportuno y no menos gratificado, no deje de comérsela mientras este me acariciaba mis cabellos... mmmuuu. Sentí su mano izquierda acariciar mi nuca descendiéndola por mi cuello hasta mi espalda... ooohhh (ostias, los vellos los tenia como escarpia). Cuando está se poso sobre mis nalgas... magrear a conciencia mis glúteos, para ascender pero en está ocasión hacia mis pechos...ooohhh.

Aún recuerdo como este mientras me sujetaba por mi cintura, comenzó a acelerar sus embestidas siendo tan brutales que más me hizo creer que pretendía introducirme sus genitales. Mientras tuve que sujetarme a la cisterna mientras escuchábamos el chapoteo, recuerdo que en no mas de diez minutos este no solo exclamaba que se venía, sino que incluso aparto al chico de mi...seguramente por querer ocupar su sitio. Pero eso sí... os aseguró que recuerdo con claridad como para olvidarlo, cuando este se vino. Mirad no os digo que la situación no tenia todos los condimentos... me explicó, tenia morbo... un trío sin haberlo pensado y mucho sexo pero como el muy cabron acabó como que mi. Haceros a la idea sí el muy semental no sólo me la introdujo como tal... imaginaros como la sacó, pues sí tan pronto me la introdujo... aun más pronto se vino. Sentí sus primeros chorros chocar contra mis nalgas, acto seguido y le excuso más por dejarse llevar por la satisfacción, cuando sentí como lo vertía sobre mi cintura pero cuando sentí caer sobre mi pelo...

No le dije nada en esos momentos más por como respiraba, pues quizás fue el esfuerzo que le costaba mientras le escuchaba respirar con dificultad al tiempo que se excusaba por tal comportamiento. Obviamente le reste importancia mientras se lo mentaba, pues no deseaba que este encima le diera un infarto... pues edad tiene para eso. Mientras el chico jugueteaba con mis orificios, pidiendo penetrarme por mi orificio anal pues mentaba que aún era 'virgen" en esa práctica. Pero como no hay dos sin tres o en este caso uno sin dos, nada más poner su grande en mi orificio anal... nada más presionar, acabó por venirse... que decepción. Mientras el supuesto conocido arreglaba sus ropas mentó al chico sí deseaba complacerme, mentándole el quedarse en el aseo y sugerirle darme placer de modo de sexo oral. Obviamente decline tal oferta pues estaba cansada de la inexperiencia de uno y la falta de tacto de otro. Por lo que decidid irme a casa... solita, con la esperanza que mi hombre venga a hacerme compañía y me de su calor, bueno Besis.

Bueno chicos espero que os haya gustado y hasta pronto, os invitó a que sí me veis en alguna masa de gente... me deseéis mucho placer... Besis. Ante todo perdonarme por que quizás no me exprese adecuadamente o no plasme lo que realmente me han hecho sentir o me han hecho hacer, pues aunque lo intento una infinidad de veces que las mismas ansias por plasmar lo sucedido, no me doy cuenta y cuando lo leo más tarde… me doy cuenta que me he comido tanto palabras como símbolos (interrogaciones o exclamaciones). Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todas mis sensaciones, pues él plasmarlas creo que es lo más difícil. Para aquellos que deseáis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com