domingo, 30 de noviembre de 2014

La boda de mi mejor amigo

Prometía ser una gran boda con los amigos, yo iba con un solo pensamiento a esa boda, encontrar a mi media naranja, aunque suene cursi, me sentía solo, todos mis amigos tenían pareja o estaban casados y yo solo desde hacia ya mucho tiempo…, a veces estaba mejor que nadie pero otras, me sentía tan solo…
Llegó la hora, me puse mis mejores galas y me dirigí a la iglesia, solo, en ese momento si anhelaba una compañía femenina. Una vez allí, comprobé que no había llegado ningún amigo mío y empecé a hablar con conocidos.

Al cabo de un rato llegó uno de ellos, con su chica, claro, nos saludamos y empezamos a hablar, cuando de repente, miré hacia un lado y vi a la mujer de uno de mis amigos, sola, andando deprisa y con un vestido que le sentaba muy bien. Llegó y nos saludó.
-Hola!! Qué tal estáis?-dijo ella con su particular sonrisa.
-Hola-contestó Juan, el otro amigo, y su chica dándole dos besos
Yo me quedé mudo, no podía explicarme cómo una mujer podía cambiar tanto en tan poco tiempo. Solo hacía unos meses que no la veía y la última vez no había sentido nada igual al verla, un cosquilleo me recorrió todo el cuerpo: esa sonrisa, esa cara siempre alegre, ese escote que mostraba lo justo para averiguar que algo precioso había debajo de ese vestido que marcaba unas curvas que jamás había visto.
-Qué pasa Pedro?- me dijo- estás un poco atontado
-Este? Siempre está en su mundo-comentó Juan
-Muy gracioso Juan- comenté- qué tal te va la vida Sara?
-Bien, -sonrió- igual que siempre

-Dónde has dejado a tu marido?- preguntó Juan
Yo desee con todas mis fuerzas que su respuesta fuera: "nos separamos" pero:
-Aparcando el coche ahora viene.
Antonio, su marido llegó en seguida, era un gran amigo mío también, y sin embargo me sentía fuertemente atraído por su mujer, a la que conocía desde hacía mucho tiempo y nunca había sentido nada igual.
Los demás fueron llegando, las chicas se pusieron a hablar todas juntas en un corro y nosotros en otro, pero yo no podía dejar de mirar a Sara, su escote me llamaba a voces y sus caderas me pedían guerra. Ella también me miraba y me sonreía tímidamente mientras hablaba con las otras chicas.
La ceremonia acabó y fuimos al restaurante. En el cocktail de bienvenida, Sara estaba con su marido hablando y me acerqué a ellos. Estuvimos hablando mucho tiempo los tres, de repente, Sara me dijo:
-Bueno, Pedrito, cuando nos vas a presentar a tu novia?
-Uy, si a mi no me quiere nadie
-No seas tonto, tu no te eches novia, tu tírate a todo lo que se mueva- dijo Antonio y se fue dejándonos solos a los dos.
-Ya me gustaría a mi tirarme a todo lo que se mueve, pero es que ni eso…
-Seguro que no, si tu estas muy bien-dijo con una voz muy sensual
-jajajaja-reí- tu que me miras con buenos ojos.
-Será eso- me susurró al oído agarrándome suavemente el brazo con la mano- pero apuesto a que estos brazos pueden sujetar muy bien las caderas de una mujer para follarla.
En ese momento me subió un gran calor y algo se desató bajo mis pantalones, y le dije:
-Pues créeme que muy pocas los han probado porque con quien quiero probarlos está prohibida
En ese momento llegó Antonio:

-Vamos que ya podemos pasar al salón.
Aproveché para ir al servicio y cuando llegué a la mesa me habían guardado un sitio a su lado. Me quité la chaqueta la puse en la silla y me senté, un poco nervioso tengo que reconocer.
Todos hablábamos animadamente y Sara me enviaba miradas furtivas a escondidas de su marido.
La cena fue pasando entre risas y comentarios hacia mi, intentando emparejarme con las chicas que había en la boda. Cuando no sabían que yo ya había encontrado "mi polvo" de la noche pero era imposible.
Durante el postre, la persona que había a mi lado y el marido de Sara se levantaron y salieron a fumar a la calle, ella en ese momento acercó la silla hacia mi y me dijo al oído:
-En serio que no puedes follar con quien te gustaría?
-Si, siempre te fijas en lo imposible.

Ella sonrió y siguió susurrándome con una voz muy sensual:
-Y dime, todos los músculos los tienes tan desarrollados como el brazo?
No me lo podía creer, la mujer de mi amigo estaba insinuándoseme? No no, eso era imposible, ella era muy bromista, esto debía tratarse de una broma.
-Jajajajajaja- reí- puede ser, aunque con ciertos músculos no hago pesas…
Y llegaron los fumadores.
El baile comenzó con el típico vals de los novios. Todos permanecíamos sentados mirando a los novios bailar y después los padrinos y demás familiares cercanos cuando de repente, noté en mi polla una mano deslizándose suavemente:
-Mmmmmm- me susurró Sara- parece que aunque no hagas pesas, reaccionar reacciona, me encanta notar como crece- la agarró fuerte cuando estuvo muy dura y dijo- como me gustaría sentirla dentro de mi coño…
Se levantó y sacó a bailar a su marido. Mientras bailaba no paraba de mirarme, sonreírme y guiñarme el ojo.
Una de las amigas me sacó a bailar diciendo:
-Vamos Pedro, ahí no te vas a quedar toda la noche, a bailar!!!
Nos pusimos al lado de Sara y Antonio, ella mas que bailar se restregaba con su marido, parecía estar muy caliente pero solo me miraba a mi, se movía como si me estuviera haciendo un streptease, a mi!!!
La música paró un momento, y todos nos sentamos un rato.
-Puf!! Chica que has comido hoy? No puedo mas, hoy no bailo mas- dijo Antonio
-Vaaaaa, que si no me aburro!!

-Pues mira baila con Pedro que no tiene pareja.
Nosotros nos miramos, ella me sonrió y en cuanto empezó la música me cogió de la mano y me sacó a la pista.
Mientras bailábamos no hablamos nada, solo restregaba su muslo con mi polla que estaba a reventar y que seguro que se me notaba a la legua que estaba empalmado. Me cogía las manos y las pasaba levemente por su culo para calentarme la muy zorra y con su marido ahí sentado. No podía más, ya me daba igual que fuera la mujer de mi amigo, quería follármela una y otra vez. Se acercaba a mi y notaba sus tetas duritas en mi pecho y me ponía a mil, por mi mente solo pasaban imágenes de yo follándomela, ella a cuatro patas y yo dándole una y otra vez, ella comiéndome la polla a cuatro patas con las tetas colgando y yo sobándoselas…

No podía seguir bailando con ella, mi polla me iba a estallar. Así que me senté pero no podía dejar de pensar en follármela, estaba ahí sentada con su marido, abanicándose, y mirándome, seguía mirándome, pero quería follarme de verdad o eran solo imaginaciones mías??
Mi polla seguía a reventar, se me notaba un gran bulto bajo mis pantalones de pinzas, tanto que no podía estar de pie, se me notaba más aún. No podía mirarla, siempre me estaba mirando con esa sonrisa picarona.
Ella se levantó y le dijo algo a su marido, me imaginé que iba al baño y yo me levante al rato y la seguí.

Se metió en el baño efectivamente, e investigando si habría alguien más decidí entrar, justo en el momento en que ella iba a cerrar la puerta, la sujeté con la mano y me metí.
-qué haces aquí? – dijo
-Esto es lo que buscabas no? –dije agarrándola del culo- llevas todo el día buscándome, lanzándome indirectas.

-Vaya, pensaba que no querías nada conmigo
-Como que no? Me muero de ganas de follarte- y me la acerqué con fuerza para que notara mi polla dura en su pubis
Ella se acercó a mi empezó a besarme salvajemente, a acariciarme, a desnudarme rápidamente.

Yo metí rápidamente las manos bajo su vestido, le desabroché el sujetador y por fin pude tocar esas tetas que tanto me atraían, estaban duritas y muy suaves, sus pezones duros y tiesos, los empecé a lamer mientras ella me desabrochaba los pantalones y los dejaba caer. Bajé hasta el coño, le pasé el dedo, estaba chorreando, ella se agachó, me bajó los calzoncillos y mi polla saltó como un muelle, dura, con la punta rosada y se la metió en la boca y me la mamó haciéndome sentir un placer indescriptible, era maravilloso sentir la humedad de su boca en mi polla, subía, bajaba, lamia los huevos y al tiempo me masturbaba.

Al cabo de un rato, la levanté y fui yo el que se agachó y le comí el coño, poco a poco notaba como se iba humedeciendo más, ella me acariciaba el pelo, subía y bajaba apoyada en la pared por el placer que le proporcionaba mi lengua en su clítorix. De repente, me apartó y dijo en voz baja: "para que me corro", sin pensarlo dos veces me acerqué y continué chupando hasta que tras una respiración acelerada oí un gemido ahogado y entonces volvió a separarme y me dijo que me sentara y se puso encima de mi a follarme como una loca, parecía poseída, sus tetas saltaban, no podía parar de follarme, los gemidos cada vez eran mas fuertes, yo intentaba taparle la boca pues allí seguía entrando gente pero ella seguía y seguía follándome sin parar.

Me levanté, y la cogí en vilo contra la pared y empecé a follarla, me agarraba el cuello con tal fuerza…que a pesar del dolor me excitaba muchísimo, follábamos sin parar, ella parecía que iba a llegar al orgasmo otra vez, entonces me dijo que parara, se puso de espaldas a mi, levanto una pierna , me cogió la polla y se la metió en el coño: "vamos fóllame cabrón"

Esas palabras me excitaron más aún, comencé a follarla, con tales envestidas que sus gemidos fueron en aumento pero en ese momento me daba igual que nos oyeran, follábamos como animales, solo estábamos ella y yo sobre la tierra en ese momento, comenzó a masturbarse a la vez y de su coño empezó a salir un liquido que caía al suelo, el sonido me excitaba muchísimo, ella comenzó a moverse deprisa, y a masturbarse con un ritmo extremadamente rápido, su respiración se aceleraba cada vez mas hasta que agachándose un poco soltó un gemido que indicaba que acababa de correrse de nuevo, justo en el momento en que yo llegaba al orgasmo y dejaba salir toda mi leche dentro de su coño.

Fue la mejor corrida en mucho tiempo.
Los dos estábamos exhaustos, nos sentamos en la taza, nos miramos y empezamos a reírnos.
-Te ha gustado como te han sujetado estos músculos las caderas mientras te follaba?
-Me ha gustado como me has follado-sonrió
Los dos nos vestimos y cuando no había nadie allí salimos por turnos, primero yo y al rato ella.
Cuando llegue con los demás:
-Eh! De donde vienes?- dijo uno
-Aaaaah!
-Uy, este ha mojado o va a mojar esta noche- dijo otro
-Oye no habrás visto a Sara no? – pregunto Antonio preocupado
-No –dije nervioso- por qué?
-Hace tiempo que me dijo que iba al baño y no ha vuelto, y estas han ido al servicio y no estaba.
-A lo mejor a salido con alguna amiga a la calle…- dije
-Bueno bueno, me han dicho que había una pareja en el baño de las chicas follando- dijo el novio.

-Qué dices!!!- dijeron todos
-Si, si, además gimiendo que no veas y bueno, sin cortarse un pelo…
Yo callado me limité a escuchar a los demás.
Llegó ella, se acercó al marido y la oí que decía:
-Es que estaba con Sandra en la calle hablando, hacia tiempo que no la veía.
-Pero si he salido a buscarte y no te he visto- dijo el marido
-Es que nos hemos ido a dar una vuelta por aquí alrededor.
-Cuando tu has ido al servicio había una pareja follando?- le dijo el novio

Ella se puso nerviosa:
-Como???
-Es que me han dicho que hace un rato había una pareja follando y que se lo estaban pasando muy muy muy bien, jejejejejeje.
-jejejejeje, pues no, yo no he oído nada.- dijo ella mirándome de reojo.
Después de aquel día no he vuelto a ver a Sara, no se si la próxima vez que nos veamos volverá a ocurrir lo mismo pero de la boda de mi amigo no me voy a olvidar en la vida.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La hermana de mi mujer

Nunca pensé que el hecho de enfermarme podría suministrarme la oportunidad de cogerme a mi cuñada y con el consentimiento de mi esposa. Hace aproximadamente un mes debido a mis innumerables problemas en el trabajo, el incremento de mi tensión arterial y otras complicaciones sufrí de una parálisis facial que me obligo a tomar reposo, momento en que mi adorable cuñadita de solo 21 años había decidido visitarnos y pasar un tiempo con nosotros, conocer la cuidad y darse un tiempo para pensar en su matrimonio. Ella una joven de tez blanca, delgada, de ojos grandes y hermosos, expresivos, con un cuerpo que llamaba la atención de cualquier hombre, senos pequeños pero muy bien definidos, que caben por completo en la boca y poder saborearlos , un culito paradito y bien formado y algo que también en mi esposa es muy bien definido un hermosa y grande cuca que es difícil de ocultar y que inevitablemente siempre estaba obligado a ver.

Al principio entre mi hospitalización que duro tres días, las innumerables visitas a los especialistas y mis terapias iniciales, no tuve mucho tiempo de compartir con ella, además era pocas las veces que nos habíamos visto debido a que reside en una cuidad a mas de 18 horas de viaje y han sido muy pocas las veces que mi esposa y yo tenemos la oportunidad de visitarlos. Aunque desde el primer día que la conocí, me di cuenta de lo caliente que ella era y que si me lo proponía podría lograr algo con ella.

Mi esposa es una persona muy abierta y dada al sexo, aunque nunca hemos hecho mas que fantasear sobre incluir alguna persona en nuestras sesiones de sexo, una de nuestras fantasías era de que poseyera a sus hermanas y les ofreciera la oportunidad de que ellas se abrieran más, ya que según la experiencia de mi esposa que no es una santa, ya que por lo menos lleva varias relaciones anteriores a las mías, yo he sido el que le ha dado la oportunidad de conocerse mas y descubrí nuevas experiencias.

La cosa es que entre los ejercicios impuestos por mi terapeuta estaba la de tirar besos para ejercitar mis labios y lograr mejor control, por ello en cada oportunidad que tenia ofrecía a mi cuñada mis labios y esta se rehusaba por pena de mi esposa hasta que esta le indico que lo hiciera para ayudarme a recuperarme, esto encendió automáticamente mis deseo de cogermela, su primer beso me puso mas duro que de costumbre por obtener el consentimiento de mi esposa y hacerlo delante de ella.

En ese momento empecé a planear la idea de estar a solas con mi cuñadita y tener la oportunidad de cogermela, por supuesto se lo comente a mi esposa y las veces que teníamos sexo le susurraba al oído como seduciría a su hermana y le daría una mamada de cuca que nunca olvidaría, como pretendía que me mamara el huevo y se tragara mi leche, hasta deseábamos tener la oportunidad de hacerlo los tres juntos. El día tan esperado llego cuando mi esposa un Viernes en la tarde decidió asistir a sus clases, ella dispuso que los niños se acostaran a dormir antes de marcharse.

No había salido muy bien mi esposa de casa cuando me quite mi camisa y le sugerí a mi cuñadita que fuese a mi habitación a ver la tele, para permitirle a los niños descansar, me dedique a acariciarle su cuello y pedirle que me dejara saborear sus labios, susurrarle a su oído lo loco que me tenia y como deseaba estrecharla contra mi cuerpo. Ella por todos lo medios trataba de zafarse de mis brazos y su voz entrecortada por los deseos de liberarse de la culpa de permitirse pecar y los deseos incontenibles de estar con un hombre me decía que esto no estaba bien, que pensaría su hermana de llegar a enterarse, yo le respondía con frases que la calmara y le indicaba que todo estaría bien, que si su hermana se enteraba entendería que solo era sexo que ella le gustaría que esto sucediera que no tuviera miedo que yo no haría nada que ella no deseara, que se dejase amar.

Entre caricias y besos a su cuello sentía como cada vez cedía a mis deseos y poco a poco pude lograr que estalla en un gran beso en sus labios y dejara penetrarla con mi lengua que busco llegar hasta el fondo de su garganta y ella tomo y saboreo con gran placer dando paso a la suya en mi boca para que la disfrutara también. No se cuanto tiempo paso, solo se que nos entregamos a las caricias y besos, el sudor me corría por la frente, mi corazón palpitaba a millón y en ese mismo instante mi celular sonó, por el tono sabia que era mi esposa y lo deje repicar varia veces, no quería desprenderme de mi cuñada y perder todo el terreno que hasta ese momento había logrado alcanzar. Sonó nuevamente el teléfono de la habitación y comprendí que era mejor contestar y dejando a mi presa en espera llame a mi mujer, era ella sin duda, y automáticamente me pregunto: Te estas cogiendo a mi hermana?. Trate de contenerme y gritarle que estaba en eso y que me interrumpió. Pero preferí mentirle y decirle que estaba dormido y por eso no conteste ya que su hermana estaba a mi lado y no quería que sitiera sentimiento de culpa y terminara acabando con este hermoso encuentro.

Hablamos poco, no se de que, solo pensaba en volver a mi ataque, a mi presa ya que la dureza de mi pene era tanta que creo que me quedaba sin sangre en mi cerebro para pensar, no me importaba nada en ese momento solo quería penetrarla y hacerla mía, cogerla como nunca, aunque había un problema no resuelto que según mi mujer su hermana era virgen y quería llegar a si a su matrimonio. Tenia que pensar en algo que nos permitiera disfrutar de un buen sexo sin llegar a destrozar sus esperanzas de llegar pulcra al altar.

La tome nuevamente entre mis brazos y la comencé a besar y susurrándole al oído que la deseaba y que me permitiera chupar todo su sexo hasta lograr que sus jugos llenaran mi boca, que se permitiera gozar del placer de chupar mi pene, ya que no deseaba estropearle su noche de bodas de convertirse plenamente en mujer. Lleve mis manos a su sexo y comencé a besar y chupar sus senos, frote y acaricie todo su cuerpo y sin penetrarle acariciaba su clítoris con furia y placer, llevándola a un gran orgasmo y gritaba de placer, tembló y me acaricio, me beso como aloquecida, agradecida de este inmenso placer. Como pude me quite mis pantalones y le rozaba su pierna con mi pene, le pedía que lo tomara en sus manos, que lo acariciara, lo cual hizo sin vacilar, parecía estar en la gloria en un sueño de nunca acabar. Parecía un muchacho que nunca antes había tenido sexo, como si fuese mi primera vez, quería hacerlo todo bien y solo la escuchaba decir a mis oídos que ella nunca había hecho nada igual, lo cual me excitaba mucho mas. Sus deseos eran tan grandes que sin poder explicar ella confeso en ese momento que no era virgen que no había ningún problema, que no deseaba esperar. Que la poseyera que deseaba ser mía, que no se podía aguantar.

En ese momento la realidad vino a mi y me percate de lo que estaba por hacer, fue cuando extendí mi mano y tome un condón que tenia preparado desde hace días esperando este momento, me lo coloque con tantas ansias y deseos que casi llego al clímax sin haberla penetrado. Yo acostado boca arriba, poco a poco quite su short y baje su biquini el cual nunca podré olvidar, era de color rojo en los bordes y figuras como pequeñas flores de un jardín sin podar. Con mucha torpeza se subió sobre mi cuerpo y sin levantar su vista quizás por vergüenza se introdujo mi pene en su sexo con ansias de gozar, nos movimos frenéticamente que no pude aguantar explotar y vaciar toda mi leche, dejándome con tantas ganas que no pude evitar continuar con mi pene todavía muy duro hacerla acabar y sentirla nuevamente aferrada a mi cuerpo, temblando de placer. Espero unos momento reponerse para luego salir corriendo de la habitación, para asearse y dirigirse al cuarto de los niños, procurando esconder la vergüenza que sentía de haberse entregado a mi.

Me senté su lado y trate de tranquilizarla, me pidió no contarle nada a mi mujer y que lo que habíamos hecho a pesar de considerar que no estaba bien, le había encantado, que nunca sintió nada igual, que yo era su segundo hombre en la vida, que le diera tiempo de pensar, la bese en los labios nuevamente y le hice saber que confiara en mi que nada iría a cambiar.

Esa tarde no me pude aguantar tome a mi esposa y le pedí bañarnos juntos y le procedí a contar con lujo de detalles como poseí a su hermana y el placer que llagamos a lograr, eso nos llevo a tener sexo de una manera que no les puedo contar, ya que nos encendió como dos llamas que ni el agua de la regadera podía apagar.