jueves, 17 de abril de 2014

RECETA PARA UN BUEN BESO POR LULU PETITE

Comencé con Axel el curso aquel de sexo, diez por ciento, teoría; noventa por ciento, práctica. Vamos bien, al menos de la primera sesión, además de acabar exhaustos y satisfechos, sacamos buenos resultados. También me permitió escribir, como la tía Chonita, una humilde receta para un buen beso que, ya que no a todos puedo darles el curso presencial, espero sea de utilidad.
Ingredientes:
Dos pares de labios
Dos lenguas
Cuatro hileras de dientes previamente lavados
Dos cuerpos calientes
Tres cucharadas de hormonas y
Seis tazas de imaginación
Instrucciones:
Busca a una persona que quiera ser besada. Puedes encontrarla en cualquier lado. Respetando los parámetros que la ley establece, no importa la edad, sexo, raza, religión, preferencia sexual, condición social, idioma, nacionalidad, filiación política o que le vaya al América. Con que te guste y le gustes es más que suficiente.
Tómala de la mano. Puedes tomarle una o las dos al mismo tiempo. Después de la vista, el tacto es nuestra principal herramienta para conocer el mundo.
Mírala a los ojos. No te voy a salir con la cursilería de que son los espejos del alma, ni de todas las cosas que puede inspirar una mirada. No, ver a los ojos a quien vas a besar es un acto de cortesía. Un beso es de esos pocos sucesos en que al mismo tiempo das y recibes. Generalmente, cuando los labios se encuentran, es necesario cerrar los ojos para concentrar todos tus sentidos en el acto besatorio (y para evitar que lo que veas parezca un cuadro de Picasso). Por eso justo antes de besar, debes poner una mirada en los ojos de quien te va a permitir compartir su intimidad.
Ahora sí, conforme acercas tus labios a los suyos, cierra los ojos. No lo hagas antes si quieres evitar un posible coscorrón o terminar besando la punta su nariz. Recuerda: Un beso debe saber a beso, nada más. Cuando mucho puede tener un toque mentolado o fresco, pero jamás intentes darlo beso si te apesta el buche. Un beso está condenado al fracaso si viene con la marca de los tacos del paisa. Si te desayunaste dos de tripa con todo, no le hagas a nadie la majadería de querer darle un besito mordelón. Pasta, cepillo y enjuague bucal deben estar en la primera página de cualquier manual de civilidad y buenos modales, si de plano no hay, al menos ten siempre un chicle o una pastilla a la mano.
Es primordial una buena postura. La cercanía que te permita tener todo a mano, que las cabezas embonen, que los cuerpos se acoplen, que las hormonas fluyan. Busca siempre una posición en la que uno quede ligeramente más alto que el otro, así los labios se ajustan con más facilidad.
Respira por la nariz. Un beso no es un ejercicio de resucitación con respiración de boca a boca. Nadie tiene que ponerse morado. Relájate. Sigue el paso de tu pareja. Como al bailar, un beso es un acto de comunicación, ritmo y sincronización, en el que alguien lleva y otro se deja llevar.
Hazlo siempre de menos a más. A nadie le gusta un beso con los labios apretados, pero nada puede ser más desastroso que un beso invasivo, de esos que de inmediato parecen querer sacarte las amígdalas con la lengua. Un buen beso comienza con movimientos suaves y poco a poco va cobrando cadencia hasta volverse pasional. Empezar por lo apasionado sólo es válido en casos de emergencia, cuando los dos están tan calientes que no hay tiempo para modales.
Supongamos que tienes cerrados los ojos ¿sabes que es lo más importante de tenerlos así? Hace que el beso deje de tratarse sólo de dos bocas encontrándose y se convierta en la más tierna forma de comunicación entre dos seres humanos. Al cerrar los ojos estás besando con todo tu cuerpo. La proximidad de los labios lo hace posible todo. Los cuerpos se acercan, se rozan, se frotan, las manos son versátiles y pueden ser el mejor de los complementos, nunca las dejes quietas.
Un beso sabe distinto cuando una mano te está acariciando detrás de la oreja, cuando te toma de la cintura o te da un pícaro apretón de nalga.
La lengua es en el beso, como la actriz estelar en una obra de teatro. Si ella lo hace mal, no importa que lo demás haya estado de maravilla, todo se arruina. Debes ser muy cuidadoso con ella. Primero, ten en cuenta que un beso con baba es como ponerte a lamer nopales. No es lindo, no es sexy ni divertido. Utiliza tu lengua con reserva y conforme vayas viendo sus reacciones, modera las tuyas. Insisto, un buen beso es como un buen baile, no necesitas que te lo digan, sabes cuándo lo estás haciendo bien.
Un beso, insisto, es la más tierna forma de comunicación. Es simple, barato, quema calorías, elimina estrés, estimula el sistema inmunológico, incentiva la imaginación, aviva el romanticismo, ayuda a disfrutar la vida, está libre de colesterol, no tiene fecha de caducidad y es bueno para el corazón.
Por eso besa todo lo que puedas, recuerda que el beso como el pan, hay que llevarlo a la boca… Ultimadamente, ¿A quién le dan pan que llore? Y, lo más importante: cada beso dalo como si fuera el primero y disfrútalo como si fuera el último.