martes, 14 de octubre de 2014

ENCUENTRO EN LA PLAYA

Valeria estaba muy orgullosa de si misma, ahí estaba una mujer de 60 años, que era madre, abuela y con un cuerpo que la hacia parecer una mujer de mucho menos edad.
Tenía piernas gruesas y largas, amplias caderas y redondos senos coronados por grandes y rosados pezones. Sus pechos eran colosales y no estaban caídos aun se mantenían firmes, sus pechos eran mas atractivos que los de muchas chicas de la mitad de su edad.

Su cabello era largo abajo del cuello, liso y entrecano, su nariz respingada, sus dientes blancos y perfectos. Algunas arrugas alrededor de sus ojos y labios eran el único indicio que delataba su edad.

Valeria era viuda desde hacia algunos años, y se había preocupado por mantenerse sana y en forma, aun a su edad practicaba mucho ejercicio que la hacia lucir realmente muy bien.
Para su cumpleaños numero sesenta, su hija, le había regalado un conjunto rosa para que hiciese ejercicio, con una dedicatoria que decía "Para la madre más atractiva"
Tan pronto como Valeria abrió el regalo, entro al cuarto de baño para probárselo, apenas se lo puso salio del cuarto para mostrárselo a la familia.

La familia completa se sorprendió, mirando como Valeria salía mostrando un perfecto cuerpo marcado tras la ajustada prenda, todos en realidad admiraban la forma en que se mantenía la madura mujer.
En cuanto Valerio salio, su yerno Franco fue el mas sorprendido, mirando fijamente el magnifico cuerpo de su suegra, contemplando las atractivas y torneadas piernas y sus enormes tetas balanceándose mientras regresaba al cuarto de baño, sintiendo como su verga empezaba a despertar dentro de su ropa interior.

En ese momento deseo saltar sobre ella, pero sabia que por mas que lo deseara no podía, estaba casado con Miriam la hija de Valeria, su esposa nunca le perdonaría una traición y menos de ese tipo.
Franco no podía creer cuan hermosa y deseable era su suegra, además le excitaba mucho el gran tamaño de sus tetas, muchas veces había fantaseado con la madura mujer mientras ella se encontraba de visita en su casa.
Poco tiempo después Valeria salio de nuevo del cuarto de baño vistiendo un hermoso y ajustado vestido que marcaba muy bien sus formas.
Decidieron salir a cenar todos para celebrar el cumpleaños de la señora. "Muero de hambre", fueron sus palabras mientras salían a cenar.

Cuando llegaron al restaurante Miriam durante la cena le hablo a su madre, "Sabe mama, mi padre ya hace varios años murió, debería tratar de encontrar otro hombre para usted, por mi no tengo inconveniente en que lo haga"
"Oh no se preocupe por eso hija, lo que tiene que pasar pasara y si me conviene encontrar otro hombre ya llegara"
La vida de Valeria nunca era aburrida. En verdad era una mujer muy alegre y debía admitirlo en el fondo bastante liberal, desde que su marido había muerto se había sentido muy sola pero después se había recuperado y tenia una vida bastante llena de energía y entusiasmo. Había comprado una pequeña casa en una solitaria zona junto a una playa, rodeaba de un frondoso bosque.
Y es que adoraba ir a la playa, desnudarse completamente y sentir la sensación de completa libertad sobre su cuerpo tendida en la arena.
Muchas veces Valeria le había comentado a su hija, la sensación tan satisfactoria y plena de estar sola en aquel lugar, su hija no había estado de acuerdo en aquello, le había dicho que le parecía un poco atrevido y riesgoso hacer ese tipo de cosas.

Y había sido durante una de esas conversaciones que Franco había escuchado lo que le gustaba hacer a su suegra en su casa de playa, fue por eso que aquella mañana de sábado dijo a su esposa que tenia que hacer trabajos pendientes en la oficina y salio de su casa a cumplir con sus tareas.

Mientras conducía en dirección a la zona donde se encontraba la solitaria casa de su suegra la idea de poder encontrar a su suegra desnuda en la playa lo emocionaba mucho, sentía como su verga empezaba a crecer dentro de su pantalón.
Aquella mañana, Valeria salio de su casa completamente desnuda llevando consigo solamente una toalla para acostarse sobre la arena. Adoraba aquella playa solitaria que tenia solamente para ella, estar desnuda allí era magnifico.
Encontró un buen lugar en la playa, extendió su toalla y corrió hacia el agua quería refrescarse un poco.

Valeria estuvo en el agua durante unos minutos cuando ella vio una persona que salía del bosque y entraba en la playa.
Era su yerno Franco, que caminaba desnudo hacia la playa también y se sentaba a algunos metros de donde ella había dejado su toalla, por un momento Valeria se sintió muy confundida, que estaba haciendo ahí su yerno, además desnudo?, que se proponía?, lo miro extender una toalla en la arena y acostarse sobre ella.

Lentamente Valeria salio del agua, en espera de que su yerno le diera una explicación, si El se dio cuenta de que estaba allí o no era cosa que en ese momento no podía saber, su yerno estaba usando unas gafas oscuras de sol que cubrían sus ojos y este no dio ningún indicio de saludarle.
Valeria se desilusiono, así que llegando hasta su toalla se acostó boca abajo, que clase de juego estaba jugando su yerno, fuese el que fuese ella no se iba a intimidar. Giro su cabeza discretamente mirando hacia su yerno, debía reconocer que aquel joven hombre tenia un cuerpo muy atractivo, era alto, de músculos definidos y proporcionados. Valeria reconoció que en alguna oportunidad durante sus noches de soledad y ardor, había fantaseado con hacerle el amor al esposo de su hija, siempre lo considero un hombre muy viril.

Valeria empezó a sentir una húmeda sensación entre sus piernas, mientras lo miraba, su yerno parecía estar durmiendo, que estaba haciendo allí su yerno?, porque aquel hombre de 32 años, esposo de su hija había venido hasta allí desnudo y simplemente se había acostado en la playa?. Acaso El querría seducirla.
Valeria lo recorrió despacio con su vista, sabia que su yerno también hacia mucho deporte, así lo demostraba su cuerpo, un pecho fuerte, sus brazos eran inmensos, un abdomen duro y marcado, Oh! Gimió suavemente cuando su vista llego hasta el pene de su yerno, era inmenso!, aunque estaba flácido debía medir por lo menos 8 pulgadas.

Valerio mordió su labio inferior de deseo, el pene de su marido media apenas 6 pulgadas y ahora veía el de su yerno que en estado de reposo era ya mas grande que el de su difunto esposo. Ella nunca había visto un pene tan grande como ese antes.

Quiso llevar su mano hasta su vagina y masturbarse ante aquella visión, pero reprimió sus deseos, eso era una cosa que aun la avergonzaba mas teniendo cerca de su yerno. Así que sujeto su bronceador, seria una forma discreta de acariciarse pretendiendo broncearse.
La sustancia cremosa rezumo en su mano, empezó a aplicarlo sobre sus piernas. Sentía la resbaladiza sustancia refrescarla pero una vez mas sus ojos vagaron hasta el pene de su yerno, ella no se masturbaba pero aquella caricia era casi tan placentera.

Puso un poco mas de loción en su mano y lo aplico sobre sus muslos, esto era insoportable, pensó al sentir las sensaciones que provocaba su mano sobre sus piernas y que llegaban como un hormigueo hasta su vagina. La suave piel de su muslo se sentía maravillosa, no pudo resistirse y frotando su mano mas arriba cerca de su vagina un dedo rozo su clítoris.
Su cuerpo se estremeció mientras ella acariciaba su clítoris fuertemente, lo único en lo que podía pensar era en aquella enorme verga que tenia su yerno, repentinamente ella se dio cuenta de que aquella verga empezaba a crecer.
Valeria se fascino, la verga de su yerno continuaba creciendo y haciéndose mas gruesa, empezó a subir sobre el vientre de este y continuaba creciendo. Deteniéndose arriba de su ombligo, finalmente estaba completamente erguido, era gigantesco!
Valeria siguió frotando su clítoris, estaba demasiado excitada para preguntarse porque el pene de su yerno se había levantado.

Levantando su vista Valeria miro hacia la cara de su yerno, dándose cuenta de que El también la miraba y que podía ver lo que ella estaba haciendo, se sintió avergonzada pero no podía quitar sus ojos de El.
Su yerno sonrió y sujeto su enorme verga con la mano, lentamente lo comenzó a frotar arriba y abajo. La vergüenza de Valeria disminuyo y fue reemplazada por sentimientos de lujuria y deseo, ella quería desesperadamente ver su punto culminante.

Ella se giro quedando boca arriba también, y continuo acariciando su vagina mientras miraba intensamente como su yerno continuaba acariciando su verga con la mano.
Franco le volvió a sonreír y esta vez su suegra le respondió con una pequeña sonrisa, incrédula ante lo que hacia. Ahí estaban suegra y yerno masturbándose el uno por el otro desnudos en la playa.
Fue increíble cuando Valeria sintió como su cuerpo llegaba al orgasmo, levanto su pelvis empujando su dedo profundo dentro de su vagina, fuertes ondas de placer estremecieron su cuerpo completamente. Dejo escapar un fuerte gemido de placer cuando las sensaciones empezaron a desaparecer, su respiración volvió a ser regular otra vez, había sido uno de los orgasmos más intensos que jamás había tenido.

Miro a su yerno, este se chupaba los labios y le sonreía mostrando su blanca dentadura, sus ojos nuevamente descendieron hacia el monstruoso pene de su yerno cuando este lo soltó de su mano, vio como se levantaba y caminaba hacia ella a través de la playa.
Valeria estaba asombrada, era obvio que su yerno caminaba hacia ella porque pensaba cogersela, pero de ninguna manera podía dejar que eso sucediera, a pesar de todo, era su suegra, la madre de su esposa, debía mantener el poco respeto que aun quedaba entre ellos. Rápidamente se incorporo para retirarse de ahí, pero sus ojos estaban fijos en el enorme pene de su yerno que se meció arriba y abajo con cada paso que este daba.
Empezó a caminar para retirarse de ahí, pero era demasiado tarde, su yerno la apretó fuertemente entre sus poderosos brazos.

"A donde cree que va señora?" El sonrió.
"Acaso cree que una mujer tan hermosa y voluptuosa como usted suegra, puede excitar tanto a un hombre como yo y después salir y dejarme así?, continuo hablando Franco.
"Por favor!" Suplico Valeria mientras sentía la enorme y dura verga de su yerno frotando contra su suave vientre.
"Así que esta arrepentida señora?, tendré que cogermela realmente muy bien porque usted en verdad me excita mucho, desde hace bastante tiempo señora, no sabe cuanto la he deseado" le dijo su yerno lujuriosamente.
Su yerno entonces giro a Valeria y la acostó sobre la toalla boca abajo, una mano sujeto su cabeza contra la toalla mientras la otra la sujetaba por la espalda para que no se levantara, parecía que se la iba a coger por detrás.
Valeria trato desesperadamente de cerrar las piernas, pero su yerno puso las suyas entre las de ella y las abrió fácilmente.

"Por favor no lo haga!" mendigo ella pero no obtuvo respuesta.
Valeria sintió la enorme y dura verga de su yerno deslizarse entre sus nalgas y empujar contra la entrada de su vagina, de un fuerte empujón sintió como este la penetraba profundamente, abriéndose paso en su estrecho interior, Valeria sintió que su yerno la había penetrado tan profundamente como nunca lo había hecho su marido. Empezó a preguntarse si seria capaz de soportar todo aquel enorme miembro dentro de su vagina sin que le hiciese este daño.
Cada empuje de su yerno, era una fuerte penetración que ingresaba cada vez mas adentro y mas profundo dentro de su apretada raja, repentinamente pudo sentir como las pelotas de este golpeaban contra su clítoris. Su yerno la había penetrado completamente y ella se sintió orgullosa de esto.

El la penetraba cada vez mas rápido y fuerte, deslizando su verga dentro y fuera de su raja, ella sabia que estaba completamente lubricada y excitada, lo que había mas excitante y placentera la experiencia. El dolor inicial que había sentido cuando el grueso y enorme pene había estirado las paredes de su vagina había pasado y era reemplazado por un intenso y profundo placer.
Valeria podía decir que ella no lo disfrutaba pero su cuerpo la traicionaba, suplicando seguir disfrutando de aquellas intensas sensaciones que cada vez crecían mas mientras su yerno la penetraba, pronto su cuerpo se rindió, empezó a mover sus caderas de forma rítmica acoplándose a los empujes de su yerno. Franco sabía que su suegra era toda suya ahora.
Valeria sintió como las ondas de placer se hacían mas intensas con cada empuje, la única cosa que quería era que su yerno siguiera cogiendosela como lo estaba haciendo. Gemía fuertemente mientras empezaba a sentir como llegaba otro orgasmo.

El sexo al que la había "forzado" su yerno era lo mejor de su vida, llego al clímax pero estaba vez su orgasmo fue mas fuerte e intenso que el primero, mientras convulsionaba su yerno la mantuvo apretada por las caderas controlando sus convulsiones.
Cuando Valeria termino su orgasmo, su yerno empezó a bombear una vez mas pero aun mas rápido, su marido nunca se la había cogido tan fuerte, adoraba sentir como lo hacia su yerno, ondas de placer volvieron a recorrer su cuerpo entero, una vez mas estallo en un poderoso orgasmo. Pero esta vez su yerno no detuvo sus empuje, la penetraba hasta alcanzar su propio orgasmo, Valeria no lo podía creer que estuviera al borde de otro orgasmo, "OH si cogeme así ahhh, estoy terminando otra vez ahhh!" Nunca había experimentado múltiples orgasmos como los estaba teniendo, su marido apenas y le daba uno. Sentía desfallecer con todo lo que estaba sintiendo.

"Bastardo!" pensó mientras veía como su yerno reía sobre ella. Sus empujes eran fuertes y rápidos, podía sentir como el pene de este se deslizaba profundo dentro de ella.
"LE gusta lo que le estoy haciendo suegra o acaso le molesta? Hablo Franco a su suegra, escuchándola gemir bajo El.
"Contésteme ahora o dejare de cogermela!" agrego Franco
"NO!" gimió Valeria
"No que?" contesto su yerno
"NO se detenga, por favor!" gimió Valeria
"Porque no? Pregunto irónicamente Franco
"Oh porque adoro sentir su enorme y gordo pene dentro de mi raja, realmente me llena completamente" gimió excitada su suegra.
Repentinamente Valeria sintió como su yerno empujaba aun más fuerte y profundo su enorme pene dentro de su raja, y como este empezó a disparar abundantes cantidades de semen dentro de esta, esto la hizo alcanzar otro orgasmo, las bolas de Franco se vaciaron llenando la caliente raja de su suegra con su espeso esperma.

"Oh si si así ahhh si lléneme con su leche yerno, hágame feliz ahhh, déle a su suegra lo que tanto necesita" gimió Valeria
Sus cuerpos estaban envueltos por el máximo placer que ambos estaban recibiendo, sus gemidos eran aun mas fuertes, después de disfrutar ambos de sus respectivos e intensos orgasmos permanecieron sobre la arena de la playa abrazados, Valeria pensó en lo afortunada que era, ahora tendría junto a si, el vigor y la virilidad de su joven yerno para disfrutar juntos de los placeres de sus cuerpos y de la tranquilidad de su hermosa playa.

anonimo