miércoles, 1 de abril de 2015

UNA NOCHE EN FAMILIA

Tengo 23 años y una hermana que acaba de cumplir los 18. Lo que me pasa con ella es lo más alucinante que me ha pasado nunca, estoy flipando en colores y a veces pienso que no tendré en mi vida una experiencia sexual tan fuerte y excitantecomo esta. La verdad es que hasta hace poco no me fijaba en ella, me imagino que por razones obvias, ¡era mi hermana!, aunque algún amiguete me decía que se estaba poniendo muy buenorra y empezaba a vestir más sexy y que cómo me podía resistir en casa al tenerla tan cerca, en verano por ejemplo, que vamos todos medio desnudos por casa, que si me hacía pajas pensando en ella y cosas así, en plan cachondeo, o no tanto, porque a alguno desde luego le apetecía follársela.

Lo cierto es que hasta hace un año o así mi hermana vestía muy normal para lo que era el barrio, quiero decir que iba muy discreta comparado con las otras chicas del grupo, que parecían todas unas putitas, ya sabéis, algunas con catorce años ya vanal colegio vestidas de uniforme pero con la faldita de cuadros corta, por encima de la rodilla, provocando a todos, a los viejos también, que a alguno le he visto tocarse el bulto mientras pasaba alguna golfilla colegiala. Bueno, a lo que iba, que entre la ropa normal que llevaba y que tampoco era una tía espectacular de cuerpo ni de cara, pues la verdad es que no me había llamado nunca la atención.
Pero empezó a cambiar de ropa a partir de los 17 o cosa así, digo yo que para integrarse en el grupo de chicas del barrio, se ponía minifaldas, vestiditos ajustados, camisetas sin sujetador a veces (tiene unas tetitas pequeñas pero buenísimas, y las he probado bien, jajaja..) y a maquillarse más, vamos, que empezó a tener la misma pinta de fulanita que las demás del barrio, de las que va pidiendo guerra y provocando al personal. Bien, pues pese a todo eso, yo seguía tranquilo y no me llamaba la atención de manera especial porque lógicamente estaba intentando ligar con otras chicas.
Pero una noche, no sé qué pasó, que entre los comentarios de mis amigos, el de alguna chica que me decía "mira cómo se ha puesto tu hermanita pequeña" y tal, me puse a verla de otra manera. Estábamos en una disco en el barrio, nos habíamos bebido unos cuantos cubatas y mi hermanita apareció con un vestido blanco minúsculo, muy ajustado, casi se le veían las braguitas, bueno más bien el tanguita tan pequeño como el vestido, marcando las tetitas pequeñas pero redondas y bien puestas, firmes y duritas, con un maquillaje muy sexy, ojos pintados de negro, labios rojos putón, vamos…os la podéis imaginar bailando encima de una plataforma como si fuera una gogó con otra amiguita bien putita…las veía, más bien, miraba a mi hermana y me ponía malo, y me decia que ahora entendía porqué mis amigos me decían eso de que cómo me podía aguantar en casa viendola a todas horas…será porque en casa no iba vestida así, claro…En un momento dado bajó de la plataforma y me acerqué a ella con el cubata en la mano, le ofrecí de mi vaso y bebió un sorbo mientras me miraba con los ojos un poco perdidos, iba bien puesta la tía, tanto como yo o más, jajaja…empezamos a bailar juntos, me cogía del cuello, me abrazaba y me estaba poniendo cachondísimo mientras la veía contornearse justo pegada a mí, la verdad es que me estaba poniendo un poco nervioso porque mi polla estaba a punto de estallar del pantalón y me daba palo que ella lo notara…la cosa no fue a más, después de bailar un rato ella se fue con su amiguita y siguieron la fiesta y yo la mía, ¿cómo acabò la noche mi hermanita? Ni idea, pero me imaginaba que algún cabroncete de mis amigos u otro tío se la habría follado esa noche…

Así que de esa manera, como de la noche a la mañana, empecé a desear a mi hermana, a hacerme pajas pensando en ella y a todas las cosas que me decían mis amigos, y una tarde no pude aguantar, estábamos los dos solos en casa, era casi verano, yo llevaba puestos unos pantalones muy finos y una camiseta, estaba medio tumbado en el sofá sin hacer nada y pensando en ella, diciéndome que tenía ahora una oportunidad pero al mismo tiempo me cortaba mucho. Mi hermana estaba en su cuarto y yo creo que si no hubiera salido al salón, yo no me habría atrevido a entrar en su habitación. Lo cierto es que llegó a donde yo estaba, la niña llevaba un pantaloncito corto ajustado y una camiseta de tirantes con un sujetador que se le veía bien a través de la camiseta, me puse cardiaco al verle los tirantes del sujetador, me imaginaba arrancándoselos hacia abajo y comiéndole sus tetitas y sus pezones rosados de manera salvaje, estaba muy empalmado y yo quería que lo notase. Le dije que se sentara a mi lado, y empecé a hablar de cualquier cosa para mantener su atención hasta que le recordé la noche de la disco, del baile que nos dimos pegados el uno al otro, le pregunté qué había hecho después, y todo eso.

¿Te fuiste con algún tío luego?
No seas tonto, a ti qué te importa,
y cosas así me respondía, con arrogancia y chulería, mi hermana también había cambiado de carácter, ahora era más respondona y con la lengua larga…muy larga como pude comprobar luego, jajaja…vamos, que me atreví a tocarle por encima, diciéndole que yo también tenía derecho a disfrutar de ese cuerpecito pequeño pero apetecible, que si otros fulanos la gozaban, más yo siendo su hermano, y mis manos iban por todas partes, a sus tetas, a sus piernas, le ponía el dedo en la boca…ella me decía "pero qué haces?, estás loco, para ya, eres mi hermano…" y cosas así, pero la golfita no se iba, no se levantaba del sofá, se reía mientras me decía que me estuviese quieto, haciéndose la enfadada pero al mismo tiempo deseando que yo siguiera (eso al menos pensaba yo). Le dije que me apetecía mucho estar con ella, que me gustaba muchísimo y que últimamente pensaba mucho en ella, que estaba siempre empalmado si la imaginaba en la ducha frotándose con jabón, o en su cama jugando con su chochito y sus tetitas, me estaba poniendo con fiebre, ella me miraba mitad alucinada mitad caliente, yo la notaba que le costaba respirar con naturalidad y soltaba algún pequeño gemido de vez en cuando. Así estábamos hasta que me levanté del sofá, me puse de pie a su lado y le dije: "Mira, ya no puedo más, mira cómo estoy" y me bajé los pantalones y le saqué mi polla, toda dura, con el capullo enrojecido, totalmente empalmado y a punto de explotar. "Mira cómo me pones, me pones así de caliente, ya no puedo más hermanita, te deseo con locura, no me digas que no, necesito descargar, mis huevos están llenos de leche caliente para ti, tocámela, cogela con tus manos y juega con ella, dale besitos y saca tu lengua y pasala por mi polla".

Ella se quedó pasmada, la verdad es que tengo una buena polla, todo hay que decirlo, y como estaba totalmente tiesa y tan cerca de su carita, parecía que era más grande todavía. Mi hermana soltó un suspiro y me dijo "no sabía nada que te pusieras así conmigo, creía que no te gustaba nada, que no te caía bien siquiera (lo típico en los hermanos, añado yo), esto no lo esperaba, no sé qué decir…" Le dije que no tenía que decir nada, solo hacer…y le cogí su mano y se la puse en mi polla y la moví para que me pajeara. " Solo tienes que menearmela, suavemente y luego más rápido, hazme una paja, estoy lleno de leche para ti" Mi hermana así lo hizo mientras me miraba medio embelesada medio asustada. "Metétela en tu boca" le dije. "No, eso no, te hago una paja y ya está", pero apoyé una rodilla en el sofá y me acerqué más todavía a ella, me cogí la polla y se la llevé a su boquita golosa, pero la rechazó y casi se levantó del sofá. "Espera" le dije y la cogí del brazo y la senté a mi lado pidiéndole que no se fuera, "perdona, pero estoy muy excitado, yo también quiero que tú disfrutes" y entonces empecé a besarle el cuello, a pasarle la lengua por su cara y a acariciarle todo el cuerpo, estaba enloquecido, le tocaba sus piernas pequeñas muy suaves, sus brazos, sus tetas por encima de su camiseta, ella empezó a ponerse caliente, gimiendo y cerrando los ojos, echándose hacia atrás en el sofá y abriendo las piernas casi sin querer, entonces empecé a meterle mano por abajo, subiendo desde sus muslos hacia su entrepierna abierta, notándole la humedad de sus braguitas y lo caliente de su chochito, la tocaba por todas partes, enloquecido, estaba lleno de fiebre, la deseaba, la besaba ahora en la boca, ella me ofreció su lengua ardiendo y juntamos nuestras lenguas húmedas y calientes, ella gemía cada vez más y más alto, "sí, sí, sí…sigue" mientras movía su cadera adelante y atrás, entonces volví a intentarlo, me incorporé y le puse mi polla a la altura de su boca, "¿la quieres ahora, putita?" le dije, y sin esperar respuesta se apresuró a cogérmela con una mano y con la otra mano me cogió de los huevos y se la llevó a su boca golosa y empezó a chupármela como una posesa, (cómo se notaba que había chupado ya unas cuantas pollas), me pasaba la lengua por todo el glande, entrando y sacando hasta su garganta, me la llenó de babas, su boca tragaba mi pollón, ella me dijo gimiendo y casi sin poder respirar "joder hermanito, es enorme, casi no me cabe" pero la putita de mi hermana seguía y seguía chupándomela y pajeándome cada vez más fuerte, con las dos manos, llevaba un ritmo frenético y le dije que si seguía así me iba a correr, entonces la muy puta me dijo "eso es lo que quiero cabrón, que te corras, ¿no es eso lo que quieres? ¿no quieres correrte en mi boca?" Fue decir eso y volverme loco, casi me mareo, pensando en que la que yo veía hasta hace unos meses como mi hermana buena chica se estaba comportando como una verdadera puta, como si se la hubieran follado todos mis amigotes y supiera perfectamente cómo conseguir que un tío se corriera en unos minutos…pensat i fet…ya no pude más y de mi polla salió un chorro de leche que le llenó su cara de golfa, ella se relamía con su lengua de puta el contorno de sus labios donde estaba buena parte de mi lefa, mientras me miraba con los ojos idos, desencajados, como pidiéndome que ahora le tocaba a ella disfrutar…¡¡