sábado, 21 de mayo de 2016

TENGO GANAS "RELATO"

Hola a todos. Para empezar os diré que me llamo Ana y tengo 49 años. Soy profesora de primaria y he de reconocer que el verano pasado tuve relaciones con quien menos me esperaba, mi propio hijo.

Vayamos por partes. Como he dicho me llamo Ana, mi edad ya la sabéis, se puede decir que soy alta para la edad que tengo, sobre 1,72, tengo el pelo claro, casi rubio, hago footing con frecuencia y me gusta ir a nadar, por lo que se puede decir que mi figura no desmerece a mi edad, creo que para nada. Vivimos en una pequeña ciudad, capital de provincia cercana a Madrid. Mi marido es comercial del sector sanitario, lo que le hace pasar largos periodos de tiempo fuera de casa, ya que su trabajo se desarrolla principalmente en la capital del estado. Hay semanas que duerme fuera dos, tres o hasta cuatro noches, según como esté el curro. Pues bien en la ciudad en la que vivimos lo hacemos en una urbanización de adosados, que entre otras zonas comunes tiene cancha de pádel y piscina, que se agradece mucho cuando llega el verano. En casa ahora somos tres, ya que si bien tengo dos hijos, una chica, la mayor, de 24 años, se casó y ahora vive en Madrid y un chico, el peque de la familia, de 20 años.

Como dije al principio todo tiene su desarrollo en el verano pasado, a punto de cumplirse un año de esto. Con las vacaciones del colegio y de la Facultad de mi hijo, solo mi marido no disfrutaba de ellas al menos hasta agosto, y con reservas, por eso de la crisis que todavía nos lleva de cabeza, pero claro, mi hijo, buen estudiante, diría que brillante y yo misma, desde finales de junio estábamos libres. Nos pasábamos el tiempo jugando al pádel, generalmente con una pareja de vecinos, que además son muy buenos amigos y dándonos un chapuzón de vez en cuando en la piscina. Mi hijo se llama Luís, como su abuelo paterno, que murió un día después de que él naciera. Es más alto que yo, 1,84, y sin que suene a amor de madre, la verdad es que me quedó muy bien. He de reconocer que pasaba mucho más tiempo con mi hijo que con mi marido y quiero aclarar que soy y siempre lo he sido una mujer fogosa, que le gusta el sexo y disfrutar de él. Mi marido es o más bien era como yo, pero con el paso de los años la cosa se ha enfriado un poco, pero siendo sincera nunca pensé en ponerle los cuernos ni nada de eso.

A principios de julio, a Carlos, mi marido lo llamaron con urgencia de la central de su empresa, en Alemania, por lo que se tuvo que ausentar durante unos días, volviendo a Madrid luego, por lo que no estaría en casa al menos dos semanas o casi. Eso no era lo normal, y aunque con menos frecuencia de la que yo quería al menos tenía mi ración de verga española una o dos veces por semana. Me esperaba una buena dosis de vibrador. Un día, como, otros tantos fuimos a echar la partida de pádel y luego a la piscina, hasta la hora de la comida. Después de la misma mi hijo se suele dormir una siesta y yo, después de recoger la cocina me fui al jardín, de detrás de la casa a tomar el sol. Tenemos la última parcela de la urbanización, por lo que tiene un poco más de jardín que el resto de las casas y hace una especie de L, por lo que además tenemos una cierta intimidad, que es lo que aprovecho para tomar el sol en topless, entre otras cosas porque la habitación que da a esa zona es la mía. No es que sea muy conservadora, que lo soy para algunas cosas pero no para otras, pero he de reconocer que en casa no solemos ser muy exhibicionistas. Uso bikinis, pero eso es normal, pero en la playa no me atrevo a hacer topless, solo en la intimidad de mi jardín. Antes había dicho que tengo buena forma y además mis lolas son de un tamaño medio-grande, una 100 de sujetador, lo que a veces, me acomplejaba, pero ahora, no desde luego... pues bien, estaba en mi hamaca del jardín tomando el sol en topless, mirando hacia la casa, por la posición del sol, cuando me dio la impresión que las cortinas de mi dormitorio se movían. Mi reacción fue la de ponerme boca abajo y luego la parte de arriba del bikini, para al rato, entrar en casa. Subí a mi habitación y no había señal de que nadie hubiese estado allí. De todas formas, lo que pensé fue que el único que podía haber sido era mi hijo. Ese pensamiento me atormentó durante toda la tarde. A la hora de cena lo miraba raro, pero esperaba que no se diese cuenta.

Por la noche, al meterme en la cama, una especie de escalofrío me recorrió el cuerpo…estaba excitada y necesité masturbarme con fruición. El orgasmo que tuve fue increíble, como hacía tiempo que no lo tenía…y al final tuve que reconocer que fue pensando en que mi hijo me observaba. Tenía que comprobarlo.

Al día siguiente no jugamos al pádel, pero si fuimos un rato a la piscina. Como habitualmente, después de comer, Luís se fue a dormir y yo a tomar el sol. Esta vez preparé mi habitación de forma que sabría si había entrado o no. Cerré la puerta de la habitación y puse una fina tira de papel de modo que no se veía y al abrir la puerta caería y delataría su presencia. Al subir a comprobarlo, el papel había caído. Otra vez esa noche me masturbé como nunca lo había hecho. Mi mente no dejaba de pensar en lo que pasaba con mi pequeño…tenía que pillarlo in fraganti, pero era difícil, así que se me ocurrió, que como no podía estar en dos sitios a la vez…una cámara podía hacer una parte de mi trabajo. Así lo preparé, para el día siguiente. Puse la cámara de forma que no se viese y enfocando a la ventana que daba al trozo de jardín en el que me ponía en topless. Al terminar de recoger la comida subí "al baño" y a poner la cámara en funcionamiento. Me fui con calma hacia abajo, coloqué con esmero la toalla sobre la hamaca, me senté con una pierna a cada lado de la hamaca y lentamente me despojé de la parte de arriba de mi bikini. Todo muy lentamente. Luego me puse protector solar, también de forma muy lenta y creo que erótica, masajeando bien mis tetas para extender bien la crema. Me ha faltado mencionar que además de todo lo dicho me puse el bikini más pequeño que tenía. Estaba nerviosa como una quinceañera ante su primer beso o su primera cita. Para terminar de ser mala me llevé un vaso con agua con cubitos de hielo. He de reconocer que esto no lo hice premeditadamente, pero…en fin pasó. Cogí uno de los cubitos del vaso y me lo pasé por los pezones, que rápidamente tomaron un tamaño más que considerable. La verdad es que cuando una mujer es mala…lo es mucho. Ya casi no aguantaba las ganas de ver que había pasado con la cámara. Aguanté un rato hasta que me puse de nuevo el bikini completo y subí a la habitación. Inmediatamente cerré la puerta, cogí la cámara y la conecté a la tele, con auriculares incluso, para que Luís no pudiese oír nada. Al principio no pasaba nada, pero al poco tiempo llega mi hijo, sigilosamente y se acerca a la ventana. Al principio no pasaba nada, ya que debía estar llegando pero luego empieza o escucharse en voz muy baja como mi hijo decía algunas cosas

- Joder…como se pone la tía, como abre las piernas (en el momento en que me puse con una pierna a cada lado de la hamaca)
- Vaya par de tetas que tiene la muy puta (cuando me quité la parte de arriba)
- Que puta es la tía…que puta, que tetas se gasta…quien pudiera comérselas (al ponerme el protector)
- Vaya pezonacos que se gasta…¡umm!…joder ¿qué hace? (cuando cogí el hielo)
- Que cabrona…como me pone la hijaputa. Ya quisiera que mi polla estuviera entre esas maravillas

En ese momento mi hijo se saca la polla de los calzoncillos y se la empieza a menear
- Joder mami…que buena estás…quien pudiera follarte ese pedazo de coño de puta que tienes- los movimientos de su mano eran cada vez más rápidos. El tamaño de la verga de mi hijo no era descomunal, pero no estaba mal…para satisfacer bien.

Repetí esta operación durante varios días, haciéndome unas pajas impresionantes por la noche mientras veía el vídeo de cómo mi hijo hacía lo propio mientras yo "tomaba el sol". La verdad es que por un lado quería lanzarme, pero la verdad es que tenía muchos reparos. Una cosa era pajearte viendo como tu hijo lo hace y otra muy diferente era follar con él…en el supuesto que se diera. El determinante para seguir adelante con mi plan me lo proporcionó…mi propio hijo. El tercer día de estos "juegos", al ver el vídeo del día, un día en el que me puse un tanga que había comprado el día anterior, y que en un momento dado, para que mi hijo pudiera deleitarse un poco más, bajé un poco, como si estuviera comprobando el estado de mi depilación coñil pude oír de nuevo a mi hijo como hablaba muy bajo, pero perfectamente inteligible

- ¡Diosss!, que buena está la muy puta- ya empezaba a tocarse la polla por encima.
- Eso es…quítate el bikini…que tetas, dios mío, que tetas, como me gustaría mamarlas de nuevo- estaba segura que era cuando me daba el protector
- Quien pudiera tocar ese culo…está mejor que el de la mayoría de mis compañeras de la Facu- en ese momento es cuando ya se saca de nuevo la herramienta para usarla.
- ¡No me lo creo…le he visto el coño!- cuando me bajé el bikini- ya me gustaría que mi padre fuese un carnudo…por mi- decía aumentando el ritmo de su masturbación y corriéndose, recogiendo el "producto2 en un pañuelo de papel que llevaba preparado
Esa noche me decidí a dar el siguiente paso. Al día siguiente, por la mañana, di un paso más y llamé a mi hijo
- ¡Luís!
- Dime, mamá
- ¿Puedes sentarte un momento? Me gustaría hablar contigo
- Claro…dime
- Es un tema delicado…no se por donde empezar. Bueno, tú sabes que hago topless en casa, ¿no?
- Si, claro. Por la tarde, mientras yo duermo la siesta ¿no?
- Si, eso es. Lo que quiero preguntarte es si eso te parece mal…quiero decir si piensas que las que lo hacen son unas fulanas o algo así
- No, claro que no…es una decisión personal, muy respetable, siempre y cuando se haga en el lugar adecuado
- ¿Cuál es el lugar adecuado, según tú?
- Hombre…cualquiera que esté autorizado aunque por ejemplo no me parecería bien por ejemplo que lo hicieras en la piscina de la urbanización, aunque se pudiese
- ¿Por?- le dije poniendo expresión de sorpresa
- No se…que todo el mundo te vea las…
- ¿Tetas?
- Si…las tetas, pues no me parece bien
- Lo digo porque estaba pensando justamente eso, hacer topless en la piscina
- Hombre, ya te digo que no me parece una buena idea
- ¿Por qué?
- Por lo que te he dicho
- ¿Acaso crees que soy fea…que no deba enseñar las tetas o algo así?
- No, no, que va…eres muy guapa y estás genial, es solo que no me gustaría que te viesen las…
- ¿Tetas?- parece que a mi hijo le costaba decir tetas en mi presencia
- Exacto
- ¿Por qué? Es que solo las quieres ver tú- me lancé al agua
- ¿Cómo?- dijo Luís poniendo cara de asombro
- Me niegas que me espías mientras tomo el sol al mediodía
- ¡Yo no te espío!- se puso muy digno mi hijo
- ¿Me lo juras?
- Jurar es una palabra que no se debe usar- no sabía por donde salir
- Espera…quiero enseñarte una cosa- dije mientras cogía el mando de la tele y el vídeo. Mi hijo estaba rojo como una amapola
- ¿Qué…?
- Espera, no seas impaciente- le puse el vídeo del primer día. Subí bien el volumen para poder escuchar los "comentarios de la jugada" de forma apropiada
- Esto no es…- decía Luís
- ¿No es lo que parece?- dije en tono jocoso
- Bueno si es…pero déjame explicarte
- Espera, espera un momento…de verdad piensa que tu madre es una puta
- No…claro
- ¿o una cabrona hijaputa?
- De verdad que no
- ¿O qué está buena?
- Bueno
- ¿Bueno, qué?
- Hombre, mamá…que buena si que estás- dijo mi hijo casi sin voz, y temblando
- Y que te gustaría comerte mis tetas
- ¡¡Eh!!
- ¿Mamarlas de nuevo?- yo seguí repitiendo todo lo que él había dicho
- Esto, yo…
- ¿Follarme mi coño de puta?- palabra por palabra
- Mami…por favor- estaba con los ojos enrojecidos
- ¿O ser tú el que le pusiera las cuernos a tu padre?
- Mami…
- ¿Dime has dicho eso o no?
- Si
- Y lo piensas de verdad o no
- Si- casi no lo pude escuchar
- ¿Cómo?
- Que si- dijo otra vez muy bajo
- ¿Y eres lo suficientemente hombre para eso?
- ¿Qué?- abrió los ojos como platos
- Te digo que si aparte de tu palabrería eres capaz de follarte a tu madre
- ¿¿Eh??
- Creo que hablo claro- me quité la camiseta y el sujetador- digo que si eres hombre para comerte estas tetas y para luego echarme un polvo
- ¿Lo dices en serio…o estás jugando conmigo?
- ¿Tú que crees?- le dije mientras me terminaba de desnudar y sentándome en el sofá abría bien las piernas para que pudiese verme bien el conejo
- Mami
- Ven aquí, mi niño- le dije tendiéndole los brazos- Luís vino hacia mi. Le di un beso en la boca. Se quedó un poco cortado
- Mami… de verdad que estás muy buena
- Gracias, tesoro. Quiero que me comas las tetas
- Si…desde luego- dijo inclinándose sobre mi torso desnudo y llevándose a la boca el pezón de mi teta derecha
- Oh, si, amor…eso es. No sabes lo caliente que me ha puesto el saber que me espiabas
- ¿De veras?
- Si…me he tenido que masturbar mucho estos días
- ¿Cómo supiste que te miraba?
- Oh, oh…un día vi como se movía la cortina de mi dormitorio…y claro, blanco y en vasija…leche fija
- Ah…eres muy mala
- Y tú un mirón
- Ya… - dijo mientras reía y cambiaba a mi teta izquierda
- Eso es…chupa, así, así
- Me encantan tus pezones
- ¿Si?
- Si, mami…- casi no respiraba por comerme las tetas
- No crees que sea una puta
- No, claro que no
- Pues no sabes como me ponía oírtelo decir
- ¿Si?
- ¡Si!
- Que pezones más bonitos tiene la puta de mi madre
- ¡¡Si!!
- Como parece que le gusta que se los chupe a la cabrona
- ¡Me encanta!- yo estaba segregando flujos de forma bestial. Me llevé una mano a la entrepierna
- Y ahora me gustaría follarle ese pedazo de coño de puta
- ¡Hazlo ya, por favor…hazlo!- le decía mientras abría las piernas.
- ¿Quieres que te folle?
- ¡Si!
- ¿Segura?- mi hijo era malo…digno hijo de su madre
- Si…pero ya
- ¡Pídelo bien!
- ¡Oh, diosss! Por favor, fóllame el coño de puta de tu madre- le pedía mientras me tiraba sobre la alfombra del salón.
- ¡Si!- mi hijo paró un momento
- ¿Qué pasa?
- Busco un condón
- No te hace falta, cariño…me hice la ligadura después de nacer tú
- Entonces…- dijo poniéndose sobre mí. Yo abrí las piernas todo lo que pude y levanté el culo un poco para facilitar la entrada de la polla de mi hijo. Mi coño estaba perfectamente lubricado…diría que de sobra. Puso su polla en la entrada de mi coño y poco a poco fue empujando
- Eso es mi amor…así
- Si…ya te decía que me gustaría follarte
- Ya lo haces, cariño…ya lo haces
- ¿Te gusta así, zorra?
- ¡¡Si!!
- Como te mueves mami…eres toda una profesional
- ¡Más rápido, mi amor, más rápido!
- La hijaputa quiere caña
- ¡Si…quiero caña!
- ¡Así!- dijo mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas
- ¡Si, si, si! Sigue así, no pares
- ¿Te corres perra?
- Casi estoy…un poco más
- Te voy a llenar el coño con mi leche, puta- me dijo muy cerca del oído, y luego me metió la lengua en el mismo
- Me voy a correr, Luís…me corro- le dije a mi hijo
- Pues córrete como una verdadera puta…que te oiga bien
- ¡¡¡ME CORRO…HIJO…ME CORRO. ME MATAS DE PLACER…QUE GUSTO, HIJO…QUE GUSTO!
- ¡Yo me corro contigo mami- dijo mi tesoro haciendo el último esfuerzo
- ¡SI TESORO…DÁMELA TODA…LLÉNAME!- le suplicaba que me diese su leche
- ¡Si…toma, puta!- dijo en el momento que pude notar como su caliente leche inundaba todo mi agujero mágico
- ¡DIOSSSSH! ¡SIIII!- mi corrida fue como nunca- cariño…me has hecho disfrutar…ha sido lo mejor.
- Tu también, mami. Ni comparación con las chicas de mi edad…contigo es mucho mejor